Ejemplos ?
Susiche, agitadísima y triunfal, nos presentó. O mejor dicho presentó a su acompañante. - Bjkrespne… mi novio. A Bjkrespne, no le dijo nada.
se echa entonces en brazos del novio; exclama éste, por vía de mor 2ile Si :— Besurrexit; cae el telón, y á multiplicar se ha dicho.
Rosario se quedó hecha una estatua; lo que menos esperaba ella era la presencia de su novio, el cual debía estar a aquellas horas en su taller.
-Pos, señó, esta madre y esta hija vivían de lo que ganaba el hermano, que estaba en una talabartería, y la hermana tenía un novio, compañero de taller de su hermano, cuyo novio se llamaba Joseíto, que era más solo que una parmera y que tenía un puñaíto de alfonsinos que le había dejado una tía suya, al morir, metíos en una calceta.
Y según cuenta a todo el que lo quiere oír el dueño de la barbería, jamás tuvo tantas probabilidades de saber por experiencia lo que duele una bofetada del tío Cáncamo el novio de Dolores, Pepillo el Perejilero.
-¿Y ese novio...? -preguntó, impaciente, Paco el Piri. -Ese novio tenía la misma edá que el hermano de la novia, y como dambos tenían la misma edá, pos les tocó a la vez a dambos la quinta, y dambos salieron soldaos, lo cual puso en estao de tirarse a un pozo a la madre de los dos hermanos del cuento, que estaba mirándose en los ojos de la cara de su hijo.
La hoja escrita, con el último adiós del novio a su prometida, sólo duelo habría traído, suponiendo que hubiese ido a parar a las manos a que iba destinada.
Y no fué raro en- contrarse con un— como lo pide la suplicante— sobre todo cuan- do la solicitud se reducía á pedirle novio á San Antonio, que era, hasta aquellos aflos, el santo casamentero por excelen- cia.
El vice-cónsul acreditado para Chile fué muy bien acogido por la sociedad de Valparaíso, y pasó ocho meses de paseo en paseo, de fiesta en fiesta y de baile en baile. La voz pública, que es muy vocinglera, lo daba por novio de una de las más bellas y ricas señoritas porteflas.
¡El pobrecito me tenía afecto! Si dejó tuerto á mi novio, fué porque estaba celoso de mi cariño por un hombre... ¿No cree usted, señorita, que éste me quería de veras V Y la condenada vieja acariciaba con la mano al inanimado animal, cuyo esqueleto temblaba sobre su armazón de alambres.
Confundido de gratitud y de ignorancia, interrogué a Susiche con los ojos. Y ella, orgullosa, frenética de alegría respondió: - Es mi novio.
Desde el fondo del palco, o entre la chica del antepecho y el novio adherido a su nuca, Enid y yo, aparte del mundo que nos rodea, somos todos ojos hacia la pantalla.