novicio


También se encuentra en: Sinónimos.

novicio, a

(Del lat. novicius .)
1. adj./ s. Se aplica a la persona que se está iniciando en una actividad esta empresa prefiere contratar novicios para formarles según su normativa. principiante
2. s. RELIGIÓN Persona que en la religión donde tomó el hábito no ha profesado todavía.
3. Persona muy compuesta y arreglada en sus acciones, en especial en la modestia.

novicio, -cia

 
m. f. Religioso que aún no ha profesado.
adj.-s. fig.Principiante en un arte, oficio o facultad.

novicio, -cia

(no'βiθjo, -θja)
sustantivo masculino-femenino
1. religión persona que se inicia en los hábitos religiosos joven novicia
2. persona que es principiante en una situación o actividad Todavía es un novicio para las finanzas
Sinónimos

novicio

, novicia
Traducciones

novicio

novice

novicio

مبتدئ

novicio

新手

novicio

新手

novicio

初心者

novicio

초보자

novicio

/a SM/F (gen) → beginner, novice; (= aprendiz) → apprentice (Rel) → novice
Ejemplos ?
Como un novicio dócil, audaz como un marino, sumiso como un mártir, altivo como un rey, creyente sincerísimo, de buena fe cristiano y alerta siempre y siervo tenaz de su deber, para cumplir su sino, para alcanzar su empresa y en sus tribulaciones para encontrar sostén, buscó en la cruz amparo y pan pidió al convento; consejo pidió al monje, se confesó con él, con firme fe en sí mismo y en Dios con la esperanza, ceder no quiso un ápice ni paso atrás volver.
Y de más me habló Bryson, -aunque la certeza de la conversación que me refería, sólo la puede comprender quien conozca de cerca el brío con que hemos levantado la revolución, -el desorden, desgano y mala paga del ejército novicio español, -y la incapacidad de España pª allegar, en Cuba o afuera, los recursos contra la guerra q.
Dijérasla, noramala para ti y para quien le hubiere parecido bien tu trova, que es tiesa como un espárrago, entonada como un plumaje, blanca como una leche, honesta como un fraile novicio, melindrosa y zahareña como una mula de alquiler, y más dura que un pedazo de argamasa; que, como esto le dijeras, ella lo entendiera y se holgara; pero llamarla embajador, y red, y moble, y alteza y bajeza, más es para decirlo a un niño de la dotrina que a una fregona.
Despejado era el rapaz, y cobrándole afición uno de los religiosos de Ocopa, llevóle al convento hízole vestir la jerga de novicio, y cuando lo vio espedito en el latín de Nebrija y en la filosofía de Heinecio, enviólo á Lima muy recomendado al guardián de San Francisco.
Calló, en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, y el novicio dijo que se holgaba mucho de haber sabido tan loables estatutos, y que él pensaba hacer profesión en aquella orden tan puesta en razón y en políticos fundamentos; y que sólo le pesaba no haber venido más presto en conocimiento de tan alegre vida, y que desde aquel punto renunciaba la profesión de caballero y la vanagloria de su ilustre linaje, y lo ponía todo debajo del yugo, o, por mejor decir, debajo de las leyes con que ellos vivían, pues con tan alta recompensa le satisfacían el deseo de servirlos, entregándole a la divina Preciosa, por quien él dejaría coronas e imperios, y sólo los desearía para servirla.
El de esta perla sin oriente era un gallego agustino. Al cabo, un novicio se asomó por una ventana de la esquina de Calonge dando este vítor: ::«¡Ya se acabó la elección!
Un año estuvo medio lunático el pobrecillo, haciendo mil extravagancias, ya melancólicas, ya furiosas. Al afianzarse su razón nuevamente, entró de novicio en el convento de Franciscanos, acabado de repoblar en Priego.
A los quince años, y con licencia de su protectora, se metió novicio en Santo Domingo; pero habiéndolo azotado un día el guardián, fugose el mocito y no paró hasta Matucana, de donde siguió peregrinando hasta llegar al Yauli y establecerse como maestro de escuela.
No sabía todavía lo que haría; por ahora había resuelto el arduo problema de la vida y se contentaba con comer... como cocinero novicio que ha pasado hambres.
Alfonso Arias de Segura hizo dimisión de la vara y tomó el hábito de novicio en la Compañía de Jesús, donde es fama que murió devotamente.
Que declare su nombre.» El concurso lo pide, y el buen hombre Entonces, más modesto que un novicio, Dijo: «No soy el diablo, sino el vicio.»
Ahora, si queréis saber cuáles fueron esas conjeturas, os diré que aquel hombre me parecía a un mismo tiempo un capitán de bandidos, un príncipe viajando de incógnito, un artista italiano, un dependiente de casa de comercio, un marqués andaluz, un pirata, un poeta, un cómico de provincias, un ser fantástico del género vampiro, un novicio de frailes jerónimos y un soldado de Garibaldi; algo, en fin, extraordinario por lo ilustre, por lo exótico, por lo terrible, por lo dramático, por lo sobrenatural, o por lo farsante y poco divertido.