neurosis

neurosis

(Del gr. neuron, nervio + osis, enfermedad crónica.)
s. f. SIQUIATRÍA Enfermedad nerviosa caracterizada por conflictos intrasíquicos que inhiben las conductas sociales, y por una conciencia dolorosa de los trastornos.
NOTA: En plural: neurosis

neurosis

 
f. psicol. Enfermedad del sistema nervioso sin localización anatómica concreta y caracterizada por un trastorno grave del psiquismo con desorden en el comportamiento.

neurosis

(new'ɾosis)
sustantivo femenino
enfermedad caracterizada por trastornos nerviosos y alteraciones emocionales la fobia es un tipo de neurosis
Traducciones

neurosis

Neurose

neurosis

neurose

neurosis

neurosis

neurosis

névrose

neurosis

невроз

neurosis

neurose

neurosis

Невроза

neurosis

神经症

neurosis

神經症

neurosis

Neuróza

neurosis

neurose

neurosis

נוירוזה

neurosis

신경증

neurosis

neuros

neurosis

SF INVneurosis
neurosis de guerrashell shock

neu·ro·sis

f. neurosis, condition manifested primarily by anxiety and the use of defense mechanisms;
___ accidentalaccident ___;
___ cardíacacardiac ___;
___ compulsivacompulsive ___;
___ de ansiedadanxiety ___;
___ de compensacióncompensation ___;
___ de guerracombat ___;
___ del caráctercharacter ___;
___ depresivadepressive ___;
___ hipocondríacahypochondriacal ___;
___ histéricahysterical ___;
___ obsesivaobsessional ___;
___ obsesiva-compulsivaobsessive-compulsive ___;
___ ocupacionaloccupational ___;
___ post-traumáticapost-traumatic ___.

neurosis

f (pl -sis) (ant) anxiety disorder, neurosis (ant); — de guerra post-traumatic stress disorder (PTSD), shell shock (ant)
Ejemplos ?
Me volví al enemigo terrible, centro de la neurosis, ombligo de la locura, foco de todo surmenage donde hago buenamente mi papel de sauvage encerrado en mi celda de la rue Marivaux, confiando sólo en mí y resguardando el yo.
Desde que oyó a los médicos la palabra aterradora, todo lo vió entenebrecido; humores negros, esplines de lo más británico, neurosis franco-antioqueña le acometieron en gavilla.
La cabeza, en forma de calabazo, podría representar la de un sacerdote poseído de neurosis ascética; era aplanada de cráneo, de cabello recio y entrecano, cortado siempre al rape como un cepillo; ni pelo de barba en aquella cara amarillenta y marchita; y no porque fuese lampiño el santo varón, sino porque su compadre Feliciano, alma caritativa como pocas, lo afeitaba jueves y domingo y le cortaba el pelo cada quince días, merced a lo cual se le formaba por oda la rapadura una sombra cenicienta que lo aclerigaba más y más.
Mi compañero, dengosamente al principio, animándose gradualmente después, me enteró de cuanto quería: era venezolano, hijo de español; venía de París, adonde le había enviado su familia para que se instruyese y formase; y, atacado de un mal indefinible, tal vez neurosis complicada con anemia profunda, se dirigía, por consejo de los médicos, a pasar el verano en el noroeste de España en casa de un hermano de su padre, rico propietario, dueño de una quinta en el valle de la Rosa.
Uno tuvo ocasión de presenciar en la misma salita de espera del doctor, de vulgar mobiliario elegante, adornada con cuadros y bustos que atestiguaban el reconocimiento de una clase muy expuesta a la neurosis: los artistas.
Son graves los desórdenes del sistema nervioso..., comenzó ahuecando la voz y emprendiéndola con una disertación interminable en que enumeró todas las neurosis tiqueteadas y clasificadas en los últimos veinte años y las conocidas desde el principio de los tiempos.
Ha reaparecido el tiempo; el tiempo reina ahora soberano, y con el horrible viejo ha regresado su demoniaco cortejo de recuerdos, pesares, espasmos, miedos, angustias, pesadillas, cóleras y neurosis.
¡Camino por una selva tan oscura! ¡Es un misterio tan profundo éste de la neurosis! Y no crea usted que ha sido negocio fácil la confesión, porque, al acordarse no más de la causa de su risa, la marquesa se siente acometida de nuevas crisis furiosas, y ríe, ríe, ríe inextinguiblemente...
«Epilépticos, hippis, madres solteras, locos, homosexuales, delincuentes, prostitutas, gitanos, vagabundos, drogadictos y alcohólicos, sordomudos, tísicos, varones exhibicionistas, enanos, tullidos, leprosos, sifilíticos, albinos, anarquistas y en general todas las mujeres, así como aquellos cuyas taras son secretas: la neurosis o las barricadas» (Gómez Beneyto).
Por más que muchas veces me he preguntado si todo aquello no sería un caso de neurosis literaria, un ‘’tic’’ del vasto pródromo de la mujer nueva, de esa maquinilla ilustre e iletrada, lectora a ratos y a saltos, que se llena de sabiduría sin cimientos y masca novelas como si mascara goma perfumada.
Y ante el avance de la neurosis, los psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, intentan restaurar la destruida arquitectura humana y han propuesto una educación centrada en las necesidades básicas del ser humano que lo lleve al descubrimiento y satisfacción de metanecesidades.
Todos se volvieron devo- tos cumplidores del precepto dominical, empezando por el mi- niítro don Bernardo Monteagudo, cuya neurosis erótica (tan magistralmente descrita por el doctor Ramos Mejía en su de- licioso libro Neurosis célebres) llegó al colmo cuando conoció á María Abascal.