negra


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con negra: peste negra

negra

('neγɾa)
sustantivo femenino
música nota musical que dura la mitad de una blanca La duración de una negra es el doble de una corchea.
Traducciones

negra

noire, noir

negra

أسود

negra

SF
1. (Mús) → crotchet, quarter note (EEUU)
2. (= mala suerte) → bad luck
ése me trae la negrahe brings me bad luck
le tocó la negrahe had bad luck
tener la negrato be out of luck, be having a run of bad luck
V tb negro
3. (Ajedrez) → black piece
4. (CAm) → black mark
Ejemplos ?
I – QUIERE usted verlo –me había dicho mi amigo De Jacquels–, sea, consiga un dominó y un antifaz, un dominó elegante, de satén negro, cálcese unos escarpines, y, por esta vez, medias de seda negra también, y espéreme en su casa el martes hacia las diez y media; iré a buscarle.
Y descendieron ambos; delante, Paco, con serena actitud, y el Maroto contoneándose gallardamente, y diez minutos después volvían a penetrar ambos en la sala de juego, y una hora después se alejaba el caudillo de los del Altozano seguido de su temible guardia negra, sin que hubiera turbado la tranquilidad de los honrados padres de familia que pasaban allí el rato en tan edificante, solaz y honestísimo recreo.
—Ahí se mete el sebo en las tetas, la tía —gritaba uno. —Aquél lo escondió en el alzapón —replicaba la negra. —Che, negra bruja, salí de aquí antes de que te pegue un tajo —exclamaba el carnicero.
El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente antioficial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática —también llamada hipocresía en buen romance— presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del África Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.
Por último, Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos. Del Caos surgieron Érebo y la negra Nix.
Por la mañana se presentaron de improviso dos hombres, uno ya mayor y otro jovencito, divisaron al animalito, lo cogieron y, dándole vueltas de todos lados, se pusieron a hablar con una ciencia sorprendente, en particular el muchacho. -Alá, decía, descubre el negro escarabajo en la piedra negra de la negra roca.
Echa una ojeada afuera. La noche es muy negra. El tren va corriendo con su escalera de reflejos a la rastra, y los remaches del ténder están hoy hinchados.
El búho huye en la noche, sombra negra que atraviesa el espacio negro, y alegre, embriagado por la negra inmensidad, lanza su grito vibrante y siniestro.
Un relámpago brilla; erguida en una colina aparece la Cruz, sobre la cual blanquea el desnudo cuerpo del Mártir, estriado de verdugones por los azotes y veteado de negra sangre.
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Poseidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales.
Al verla con sus patas peludas y su cabeza negra, la compasión invade mi corazón, y aquella criatura vil, entonces como si comprendiera mi pensamiento, avanza sin temor, se me acerca como queriendo darme las gracias, y se aleja después a su escondite, desde el cual me contempla.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento, con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal, en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral; fue, posóse y nada más. Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave, en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.