naranjal

(redireccionado de naranjales)

naranjal

s. m. AGRICULTURA Tierra plantada de naranjos en el levante español abundan los naranjales.

naranjal

 
m. Terreno plantado de naranjos.

naranjal

(naɾan'xal)
sustantivo masculino
espacio de tierra cubierto de plantas de naranjo Poseían varias hectáreas de naranjales.
Traducciones

naranjal

aranceto

naranjal

SMorange grove
Ejemplos ?
que es una zona de cultivo de tomate para el estado de Florida y que sale hacia otros lugares en Florida. Hemos perdido nuestros campos, estamos perdiendo los naranjales.
Surge la ciudad nativa: En sus lindes, un bohío Parece ver que del río El cristal rompen las ruedas, Y entre mudas alamedas Se recata el caserío. Como níveo relicario Que ocultan los naranjales, Del coche por los cristales ¿no distingues el Santuario?
- Los municipios de San Sebastián, Las Marías, Hormigueros y Maricao; y los barrios Río Cañas Arriba, Bateyes, Naranjales, Montoso, Limón, Rosario y Malezas de Mayagüez; y los barrios Rosario Bajo, Duey Bajo, Duey Alto, Hoconuco Bajo, Hoconuco Alto, Rosario Alto y Rosario Peñón del municipio de San Germán.
Surgió a su evocación el cubril que abandonara y volviole a ver tal como lo viera en el momento de la triste despedida, con su casita blanca, con su cocina de enorme chimenea, junto a la cual, y sentado sobre los haces de tomillo, tantas noches soñara con aquel país tan lejano a donde se dirigía; con su olivar tan agobiado de fruto en los años en que bendecíalo Dios; con su huerto reducido, entre cuyos verdes naranjales tantas veces adornara de azahar los negros rizos de Dolores...
, cuando miro los frescos naranjales cargados de perfume, y el campo enverdecido, abiertos los jazmines, maduros los trigales, azules las montañas y el olivar florido; Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles; y al sol de abril los huertos colmados de azucenas, y los enjambres de oro, para libar sus mieles dispersos en los campos, huir de sus colmenas; yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares, barriendo el cierzo helado tu campo empedernido; y en sierras agrias sueño— ¡Urbión, sobre pinares!
Ya con todo género de especierías, con nueces, almendras y ajonjolí, condimenta el morisco alfajor, picante y aromático; ya la hojuela frágil, liviana y aérea; ya el esponjado piñonate, y ya los pestiños con generoso vino amasados: sobre todo lo cual derrama la que tanto abunda en aquellas comarcas, silvestre y cándida miel, ora perfumada de tomillo y romero en la heroica y alpestre Fuente-Ovejuna, que en lo antiguo se llamaba la Gran Melaría; ora extraída, merced á las venturosas abejas, del azahar casi perenne, que se confunde con el fruto maduro por todos los verdes naranjales, en las fecundas riberas del Genil y del Betis.
Allí recorren toda la ciudad en un autobús que se va despacio para que puedan observar con detenimiento todo lo que hay en la isla. La tía Pelocha se dirige a una huerta valenciana donde está su sobrino Vizantico en donde aprecia los naranjales y la paella.
Hileras de naranjales y otros árboles de flores brillantes y fragancias deliciosas rodean al edificio mientras que estatuas y fuentes colocadas a ciertos intervalos embellecen aún más el paseo.
Por ejemplo: En EE.UU., varios estudios han mostrado que la mosca de la fruta que infesta los naranjales se está haciendo más resistente al malatión, un pesticida que se utiliza contra ella.
Sus bellísimos naranjales van perdiendo importancia en favor de un urbanismo salvaje y depredador de la naturaleza.Hoy en día entre el polígono industrial y la nueva zona residencial doblan la superficie de lo que era el pueblo en los años 90.
La costa de la Ciudad de Corrientes está caracterizada por barrancos y grandes formaciones de bancos de arenas, donde están asentadas las playas de la ciudad, esta zona está altamente erosionada por efecto de las crecidas y bajadas del Parana, donde dejan secuelas de desmoronamientos periódicos por la frecuente erosión. Pueblan sus calles, buen número de ceibos, jacarandás, naranjales y lapachos, con sus flores típicas.
Yautepec, antiguo rinconcito de nuestra provincia Morelense fue inmortalizado por el gran Ignacio Manuel Altamirano, en su obra literaria "El Zarco" en esa época llena de romanticismo se describía a Yautepec como un risueño pueblecito en donde la gran mayoría de los huertos de las casas, había naranjales, limoneros, cafetales, pomarrosas, ciruelos, aguacates y multitud de árboles frutales.