nalgas


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Sinónimos

nalgas

sustantivo femenino plural
2 ancas, grupa.
Grupa se refiere a la de las caballerías.
Traducciones

nalgas

hýždě

nalgas

bagdel

nalgas

Gesäß

nalgas

pakarat

nalgas

fesses

nalgas

guzovi

nalgas

臀部

nalgas

엉덩이

nalgas

billen

nalgas

ende

nalgas

pośladki

nalgas

nádegas

nalgas

skinka

nalgas

บั้นท้าย

nalgas

kalça

nalgas

mông đít

nalgas

臀部

nalgas

f., pl. buttocks.
Ejemplos ?
Y ha habido quien le ha pueto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está.
Aquel cálido semen con que se siente mojado, las reiteradas sacudidas del duque que empezaba también a descargar, todo lo impulsa todo lo determina, y chorros de un esperma espumoso inundan el culo de Durcet, que había acudido a colocarse delante para que no hubiera, dijo, nada perdido, y cuyas nalgas blancas y rollizas fueron dulcemente cubiertas por un licor precioso que hubiera preferido sentir dentro de sus entrañas.
En cuanto a mi hombre, con el ojo pegado al agujero, una mano sobre mis nalgas y la otra en su pito, que meneaba poco a poco, parecía regir su éxtasis de acuerdo con lo que veía.
Luego la aventura tiene una continuación que no he encontrado en otras de las versiones publicadas, excepto en alguna de la Alta Bretaña: su padrino le dijo que habría debido dejar embarazadas a las mozas antes de irse de allí. Regresó él y una de las chicas, en lugar de presentarle su mejilla, le enseñó sus nalgas.
Entre aquellos angelitos no se sabe lo que es broma; y prueba de ello, que si tremendos fueron los zurriagazos que el vigilante sacudió en las nalgas de sus insubordinados condiscípulos, no fueron más flojas las guantadas que éstos le atizaron en las mismísimas narices.
De esos apuros que saben tener sumido al cristiano macho (llámesele mal de amor o de ausencia). Y no era fea, no, pero suculenta, cuando sentada sobre los pequeños bancos de la cocina, sus nalgas rebalsaban invitadoras.
Entonces sus movimientos se hicieron más rápidos, con una mano se meneaba y con la otra separaba mis nalgas, y algunas alabanzas sazonadas con muchos juramentos componían su discurso.
Aquel coloso horrible daba la impresión, en efecto, de Hércules o de un centauro: el duque tenía una estatura de cinco pies y once pulgadas, miembros de gran fuerza y energía, articulaciones dotadas de tremendo vigor, nervios elásticos, y añádase a esto un rostro viril y fiero, grandes ojos negros, hermosas cejas oscuras, nariz aquilina, hermosos dientes, un aspecto de salud y frescura, robustos hombros, anchas espaldas, aunque bien torneadas, bellas caderas, nalgas soberbias...
Ruega a su hermano que acomode allí a Agustina, con las nalgas contra los muslos de Céfiro, y el duque, jodiendo, por decirlo así, a la vez a una muchacha y a un joven, para añadir a ello más lubricidad, menea el pito de Céfiro sobre las lindas nalgas redondas y blancas de Agustina y las inunda con ese semencito infantil que, como puede imaginarse, excitado por una cosa tan linda, no tarda en fluir abundantemente.
Después que el perito y el comprador han visto que los animales se plantan bien al caminar, que no se aprietan, que no zambean del cuarto trasero, que son bien encornados y que igualan perfectamente en alzada y color, el primero les mira la boca, les palpa bien los brazuelos y las nalgas para ver si están despicados de algún remo, y les examina escrupulosamente las astas por si son estoposas, las pezuñas por si blandean, y los ojos por si tienen nube o glarimeo .
Como el perro que acosa con ágiles pies a un jabalí o a un león, le muerde, ya los muslos, ya la nalgas, y observa si vuelve la cara; de igual modo perseguía Héctor a los aqueos de larga cabellera matando al que se rezagaba y ellos huían espantados.
Y en parte los queremos bien, porque ellos se son diablos para sí y para otros, y nos ahorran de trabajos, y se condenan a sí mismos, y por la mayor parte en vida los más ya andan con marca del infierno, porque el que no se deja arrancar los dientes por dinero, se deja matar hachas en las nalgas o pelar las cejas, y así cuando acá los atormentamos, muchos dellos después de las penas solo echan menos las pagas.