nacionalismo

(redireccionado de nacionalismos)

nacionalismo

1. s. m. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Movimiento reivindicativo de los habitantes de un territorio que aspiran a convertirse en estado autónomo en virtud de los vínculos históricos, culturales y lingüísticos que los unen.
2. SOCIOLOGÍA Afecto por la propia nación y por todo lo que se refiere a ella no puede negar su nacionalismo al exaltarse hablando de su patria .
3. POLÍTICA Doctrina política que exalta los caracteres e intereses nacionales, como directriz única de actuación milita en un partido que defiende el nacionalismo.

nacionalismo

 
m. Apego a la propia nación y a cuanto le pertenece.
Doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa.
sociol. Movimiento que pretende liberar a una nación de la opresión a que otra la somete.

nacionalismo

(naθjona'lismo)
sustantivo masculino
1. política aspiración de un pueblo a constituirse de manera independiente con respecto a un país el nacionalismo francés
2. exaltación de la ideología y de los intereses de un país En su obra se respira el nacionalismo.
Traducciones

nacionalismo

nationalism

nacionalismo

nationalisme

nacionalismo

nazionalismo, innatismo

nacionalismo

Nationalismus

nacionalismo

nacionalismus

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nationalismi

nacionalismo

nacionalizam

nacionalismo

国家主義

nacionalismo

국수주의

nacionalismo

nationalisme

nacionalismo

nasjonalisme

nacionalismo

nacjonalizm

nacionalismo

nacionalismo

nacionalismo

nationalism

nacionalismo

ชาตินิยม

nacionalismo

ulusalcılık

nacionalismo

chủ nghĩa dân tộc

nacionalismo

民族主义

nacionalismo

национализъм

nacionalismo

民族主義

nacionalismo

SMnationalism
Ejemplos ?
Por eso, rechazamos a los falsos nacionalismos que inventó la burguesía; los cuales carecieron de un contenido transformador para nuestras sociedades, y solamente buscaron la perpetuación del exclusivismo plutocrático, incrementando la pobreza social bajo los discursos democráticos.
ANTE LOS NACIONALISMOS ACLARACIÓN PREVIA Uno de los problemas con los que tropieza la difusión de nuestros postulados, sobre todo en zonas de fuerte implantación nacionalista es la degradación de términos que han sido totalmente desvirtuados por la constante manipulación de que vienen siendo objeto.
Así, construir con los países americanos y del mundo, un frente común para resguardar nuestras soberanías y asumir los propios nacionalismos; ante el avasallamiento del capitalismo global.
El siglo XIX se encuentra muy distante ya; los romanticismos trasnochados de nacionalismos inútiles deben desaparecer para abrirnos al universalista siglo XXI, aún con riesgo de los imperialismos de todo tipo que hoy luchan por dominar el mundo.
De ahí que el primer imperativo que tenemos los latinoamericanos es ya, ahora, ante la imposibilidad de otra solución, fortalecer nuestros nacionalismos; ser cada vez más nicaragüenses, los de Nicaragua; más mexicanos, los de México.
Asimismo se solicita de la Confederación que -y sobre todo para quienes de nosotros tienen que desenvolverse en ámbitos de nacionalismos radicalizados- se adopte un lenguaje a-nacional que evite toda connotación «centralista» o «españolista».
En cuanto puros nacionalismos, su interés es escaso y su argumentación pobre y obcecada: en último término sueñan con establecer otro Estado, con su ejército, policía y sus jerifaltes, pero con bandera y nombre distinto.
El interés liberador de estos heterodoxos nacionalismos antiestatales sería, en resumen, que no buscaran crear Estados inpendientes, sino más bien independizarse del estado.
En cambio, el debate nacionalista lingüístico tuvo que esperar al surgimiento de los nacionalismos periféricos de finales del siglo XIX, que tomaron la identidad lingüística como clave de su desarrollo, institucionalizado un siglo más tarde con la formación de las Comunidades Autónomas (a partir de 1979).
Fueron en gran parte obviados los procesos históricos rivales, las memorias alternativas que se irían construyendo desde los nacionalismos periféricos; pues de la misma manera tanto en el País Vasco como en Cataluña se desarrolló también el mito y la leyenda en torno a diversos personajes que debían encarnar la esencia de sus pueblos ancestrales que se hicieron remontar a la antigüedad clásica o más allá.
La relación de las patronales vasca (Confebask) y catalana (Fomento del Trabajo Nacional), integradas en la confederación estatal española, es a veces conflictiva y claramente mantienen posiciones propias, acomodaticias con los nacionalismos periféricos, pero habitualmente alejadas de planteamientos soberanistas.
La Iglesia española, que aparecía dividida durante la transición (pontificado de Pablo VI) entre una corriente progresista y otra conservadora, ha presenciado desde el pontificado de Juan Pablo II una clara reorientación en sentido conservador, siendo las voces discrepantes dentro de la conferencia episcopal calificadas de "sector moderado", en el que suelen aparecer los obispos de las diócesis vasco-navarras y catalanas, próximos a los nacionalismos periféricos (véase Historia del Cristianismo en España).