náyade

náyade

(Del lat. naias, naiadis < gr. naias.)
s. f. MITOLOGÍA Ninfa de los ríos y las fuentes, en la mitología grecolatina.

náyade

 
f. mit. En Grecia, ninfa o divinidad de las fuentes y los ríos.
Traducciones

náyade

naiade

náyade

naïade

náyade

наяда

náyade

Náiade

náyade

Наяда

náyade

Naiad

náyade

ナーイアス

náyade

SFnaiad
Ejemplos ?
En la Antigua Grecia, se conocía este instrumento con el nombre siringa (en griego σΰριγγος, síringos) en honor a la náyade Siringa (Σΰριγξ, Sýrinx), una ninfa de la cual el dios Pan se enamoró y fue convertida en caña.
Se convirtió en hijo de Poseidón en la teogonía olímpica, o de Nereo y Doris, o de Océano y una náyade, y fue hecho pastor de las manadas de focas de Poseidón, el gran macho en el centro del harén.
Algunas de las especies de insectos que habitan Gran bretaña son el macaón (Papilio machaon), la blanca esbelta (Leptidea sinapis), la Colias croceus, la mariposa aurora (Anthocharis cardamines), la mariposa manto bicolor (Lycaena phlaeas), la Plebejus argus, la Náyade (Celastrina argiolus)...
Lete era también una náyade, hija de Eris ('Discordia' en la Teogonía de Hesíodo), si bien probablemente sea una personificación separada del olvido más que una referencia al río que lleva su nombre.
Cuando Libia repartió sus reinos Belo, tomó el Nilo y la Libia para él, desterrando a Agenor casado con la Náyade Telefassa, hija del Señor del Río Nilo, hacia el Este, hacia la Caldea llena de paganos, tierras donde Agenor, impuso una nueva cultura civilizada y combatió los sacrificios humanos.
En Helicón (Beocia) el escritor y viajero Pausanias señalaba una estatua de Príapo que era «digna de verse»: Sin embargo, según otras fuentes Príapo era hijo de Dioniso y de una náyade o de Quíone y dio su nombre a la ciudad turca de Priapos, actual Karabiga, mientras otras también le describen como hijo de Adonis con Afrodita, de Hermes, o de un padre de largas orejas, esto es, de Pan o de un sátiro.
ibia (del griego antiguo: Λιβύη) es el nombre dado a una región del Norte de África, la antigua Libia, y también a la hija de Épafo, rey de Egipto en la mitología griega y romana. Libia es la resulta de la unión del Rey solar Epafos, esposo de la Náyade Memphis, hija del Señor del Río Nilo.
Una náyade virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: «Yo te amo».
Una de ellas permaneció en el río, sin tener fuerzas para huir, parecía una sirena sorprendida en su cantar; náyade gentil, adormecida en brazos de las aguas: era Loarina.
Ella qué, de entre muchas cosas, cuente –pues muchísimas conocía– considera, y en duda está de si de ti, babilonia, narrar, Dércetis, quien los Palestinos creen que, tornada su figura, 45 con escamas que cubrían sus miembros removió los pantanos, o más bien de cómo la hija de aquélla, asumiendo alas, sus extremos años en las altas torres pasara, o acaso cómo una náyade con su canto y sus demasiado poderosas hierbas tornara unos juveniles cuerpos en tácitos peces 50 hasta que lo mismo padeció ella...
Entonces, así empezando a hablar: “Muchacho, oh, dignísimo de que se crea 320 que eres un dios, o si tú dios eres, puedes ser Cupido, o si eres mortal, quienes te engendraron dichosos, y tu hermano feliz, y afortunada seguro si alguna tú hermana tienes, y la que te dio sus pechos, tu nodriza; pero mucho más que todos, y mucho más dichosa aquélla, 325 si alguna tú prometida tienes, si a alguna dignarás con tu antorcha, ésta tú, si es que alguna tienes, sea furtivo mi placer, o si ninguna tienes, yo lo sea, y en el tálamo mismo entremos.” La náyade después de esto calló; del muchacho un rubor la cara señaló –pues no sabe qué el amor–, pero también enrojecer para su decor era.
Euríalo dio muerte a Dreso y Ofeltio, y fuese tras Esepo y Pedaso, a quienes la náyade Abarbarea concibiera en otro tiempo del eximio Bucolión, hijo primogénito y bastardo del ilustre Laomedonte (Bucolión apacentaba ovejas y tuvo amoroso consorcio con la Ninfa, la cual quedó en cinta y dio a luz los dos mellizos): el Mecistíada acabó con el valor de ambos, privó de vigor a sus bien formados miembros y les quitó la armadura de los hombros.