muy señor mío

Traducciones

muy señor mío

egregio signore
Ejemplos ?
El demonche del animalito parece que conoció la tirria que me inspiraba; y más de una vez en que, fastidiándome su roncador ro ró ró, quise apartarlo de las rodillas de ella, me plantó un arañazo de padre y muy señor mío.
Por lo demás, con todos mis respetos, tengo el honor de quedar, de usted, seguro servidor Platón Kovaliov.» «Muy señor mío, Platón Kuzmich: «Su carta me ha dejado sumamente sorprendida.
Entendido se está que la más leve travesura, como el colocar palomita de azufre sobre el zapato, o hilachas y colgandijos en la espalda de la chupa o mameluco, era penada poniendo al travieso de rodillas, con los brazos en cruz, durante las horas de escuela, y arrimándole un palmetazo de padre y muy señor mío, siempre que el cansancio obligaba al paciente a bajar las aspas.
Hasta aquí no hay cuestión de gabinete, es sólo cuestión de buena crianza. El uno dice: «Servidor de usted», y el otro contesta: «Muy señor mío».
-Muy señor mío e ilustrado ahijado: Si desde esta banda me tomo la libertad de molestar a usted, no es (puesto que sería ofender su modestia) al autor ingenioso de tantas novelas más ejemplares que las mías, sino para dar a usted las gracias por la compasión y caridad de las que acaba de dar señalada prueba hacia un pobre perro por el que me intereso.
González, muy señor mío y mi dueño, ha dicho que la Tradición es la Historia de los pueblos que no tienen Historia, La frase es bonita, y nueva.
Un alambre iba desde la casa al alojamiento del cochero en la caballeriza, y junto a su almohada tenía otro timbre de padre y muy señor mío.
lo más selecto y más clásico, lo más puro y más legítimo del diccionario especial de tamaños barbarismos Entonces ya confesó, sin ambajes ni remilgos, que estuvo en Puerto Real tres años vendiendo vino y llevando garrotazos de padre y muy señor mío; que sacó seiscientos reales por todo producto líquido, después de comprar el jaco, ropa, escopeta y avíos, y que entró con una onza en su casa, el pobrecillo, y la gastó en francachelas por echársela de rico...
Muy señor mío: Saludamos al pueblo americano con motivo de la reelección de Ud. por una gran mayoría. Si bien la consigna moderada de su primera elección era la resistencia frente al poderío de los esclavistas, el triunfante grito de guerra de su reelección es: ¡muera el esclavismo!
( Aquí todos los títulos que leyó en la Gaceta .) Madrid «Muy señor mío: Aunque no tengo el honor de conocerle, me tomo la libertad de dirigirle la presente para que, a vuelta de correo, me diga si eres tú o no es usted el mismo Fulano de Tal que estudió conmigo latín en la villa, y que, por más señas, me quedó debiendo dos reales y medio y unos tirantes de goma.
La leí con sorpresa: « Muy señor mío y querido amigo: Circunstancias que no han dependido de mi voluntad han enfriado desde hace tiempo una intimidad que siempre me ha causado las más dulces emociones.
Escribíale, pues, en vista de esto, el aprovechado clérigo catalán: «Muy señor mío: Con respecto a la cuenta que de la citada peseta tenemos pendiente, he discurrido que por el presente aviso puede echarla en el cepillo de ánimas de la iglesia de ese pueblo, pues yo ya la he sacado del de ésta a buena cuenta; y en paz.