Ejemplos ?
El grupo de empresarios que controla la economía, la prensa y otros medios de comunicación; el sistema político, y que amenaza al Estado cuando éste insinúa intervenir o se niega a favorecerlos, les cuesta muy caro a todos los chilenos.
Un charlatán, que examinaba cráneos y levantaba horóscopos a la moderna, estudió la cabeza del músico y escribió esto en un papel que cobró muy caro: -Será un portento o será un imbécil; o asombrará al mundo por su habilidad artística, o llegará a ser un gran criminal embrutecido.
De todas maneras, él llegó a Madrid en el tren correo, a las ocho de la mañana. Su mujer le había recomendado que fuese a parar a la misma fonda de López, aunque le costase muy caro este lujo.
Cuando apunta la divinal Eos, Aquileo lo arrastra sin piedad alrededor del túmulo de su compañero querido; pero ni aun así lo desfigura, y tú mismo, si a él te acercaras, te admirarías de ver cuan fresco está: la sangre le ha sido lavada, no presenta mancha alguna, y cuantas heridas recibió —pues fueron muchos los que le envasaron el bronce—, todas se han cerrado. De tal modo los bienaventurados dioses cuidan de tu hijo aun después de muerto, porque era muy caro a su corazón.
El pudding de aquella tienda, hecho con pasas de Corinto, era de primera, pero muy caro: por dos peniques daban un trozo más pequeño que por un penique cuando era de otro más vulgar.
Valdemar Daae quería construir un magnífico navío de tres puentes, un buque de guerra, seguro de que el rey se lo pagaría muy caro.
Uno que supiera de memoria a Homero, otro Hesíodo, y aún designó nueve para los nueve poetas líricos. No te extrañase que le costasen muy caro, pues no los encontró buenos y hechos, sino que los hizo enseñar.
Y me acerqué apenado. "No dirá nada a nadie. Si algo dice le costará muy caro. Guarde el secreto y lo recompesaré. Siéntese a mi lado.
En este país vemos, como que las reglas nos cambian tan dramáticamente, qué bueno, hoy tenemos un dinero muy caro, hace un rato se pretendió que fuera muy barato, pero bajo condiciones falsas, ¿cómo podríamos establecer algo en donde los mexicanos tuviéramos una certidumbre, en donde no nos variaran tan pendularmente las condiciones para el desarrollo.
lo de siempre: todo era muy caro, todo exigía perseverancia, uso continuo durante mucho tiempo...; es decir, todo exigía que Bernardo, para curar a su madre con aquellos portentos, gastase en un mes lo que ganaba en un año...
imposible, imposible. La prueba de que todo aquello era para ricos, muy caro, estaba en lo rico que se había hecho don Benito; tenía ya millones...
Porque ya sé que aquí todo cuesta muy caro -contestó Próspero; y sacando de su cartera un billete de banco, unas monedas de oro y unos duros, los arrojó sobre la mesa del Director.