muro


También se encuentra en: Sinónimos.

muro

(Del lat. murus.)
1. s. m. CONSTRUCCIÓN Pared gruesa de albañilería construida para cerrar un espacio o sujetar una cosa han levantado un pequeño muro para cerrar el jardín.
2. CONSTRUCCIÓN Muralla, obra defensiva que rodea una plaza fuerte o protege un territorio.
3. muro de contención CONSTRUCCIÓN El que sirve para retener el agua o la tierra en una pendiente.
4. muro de defensa CONSTRUCCIÓN Aquel que se construye para evitar la erosión del agua o el desbordamiento.

muro

 
m. Pared o tapia.
Muralla.
constr. Elemento de construcción formado por ladrillos, bloques, etc., unidos generalmente por mortero de yeso, cal o cemento y cuyas dimensiones de longitud y altura predominan sobre las de espesor. Tiene dos funciones básicas: limitar un determinado espacio o servir de soporte a otras estructuras.
muro cortina El que no tiene función sustentante; está adosado a la estructura del edificio, aislándolo del exterior.
muro de carga El que funciona como elemento de sostén de pisos y cubiertas.
muro de contención El que contiene el empuje de tierras o aguas.
geol. Parte inferior de una capa o banco mineral.

Muro

 
Mun. de la prov. española de Baleares; 6 174 h. Fue una antigua alquería musulmana, llamada Algebelí.

muro

('muɾo)
sustantivo masculino
1. pared que se construye para dividir un terreno muro de un patio
2. aquello que impide la comunicación muro de silencio
Sinónimos

muro

sustantivo masculino

muro:

paredtapia,
Traducciones

muro

wall

muro

стена

muro

Mauer

muro

mur

muro

fal

muro

muur, wand

muro

muro

muro

zid

muro

الجدار

muro

muro

muro

Væg

muro

muro

muro

Vägg

muro

ผนัง

muro

SMwall
enfrentarse con un muro de silencioto come up against a wall of silence
muro de BerlínBerlin Wall
muro de contenciónretaining wall
Muro de las LamentacionesWailing Wall
Ejemplos ?
En torno a él se extiende un muro de bronce y una oscuridad de tres capas envuelve su entrada; encima además nacen las raíces de la tierra y del mar estéril.
Creed, señor, que nunca una bombarda visteis en Padua que de suerte agreda que tal destrozo en un muro provoque, como hace el rey de Argel con solo un toque.
Rosalía, inclinada sobre el muro y asomando la cabeza por entre dos de las florecientes macetas, inspeccionaba con inquieto mirar la riente lejanía.
--Ratifico los anteriores artículos adicionales. --Isidro Barradas. Muro, Manuel (1892) ed.Imprenta, Litografía y Encuadernación de M.
Se ve la calle principal cubierta de tapices de vívidos colores; no hay cal que en ningún muro allí se advierta, cubierta toda de ramaje y flores.
A punto de sentir el golpe final, (¡Fuerte soy, fuerte soy!) de súbito, cuando las paredes iban a chocar, el muro rodante se detuvo y quedé como emparedado.
Algunos mocetones flacos, envueltos en mantos y con las frentes vendadas, se perfilaban en la sombra de uno y de otro muro, arrodillado sobre las tarimas.
Resultaba extraño, e incluso pensándolo bien, inquietante a la larga, aquella solitaria velada de un enmascarado recostado en un sillón, en el claroscuro de un piso bajo atestado de objetos, aislado por los tapices, con la llama alta de una lámpara de petróleo y el vacilar de dos largas velas blancas, esbeltas, como funerarias, reflejadas en los espejos colgados del muro ¡y De Jacquels no llegaba!
Al escuchar el ruido de los grifos de cobre sellados contra el muro y destinados al riego cotidiano de aquellos restos mortales, oí el rodar de un coche de caballos.
Una vieja araña de hierro forjado llameaba alta y clara suspendida en la bóveda, iluminando las losas polvorientas, algunas de las cuales, ennegrecidas por las inscripciones, cubrían quizá tumbas; al fondo, en el lugar donde ciertamente debía reinar el altar, se encontraban a media altura en el muro pesebres y comederos, y en los rincones había apilados arreos y ronzales olvidados: el salón de baile era una cuadra.
Loco de terror, arranqué la cogulla del enmascarado sentado en la silla vecina: la capucha de terciopelo verde estaba vacía, vacía la capucha de las otras máscaras sentadas a lo largo del muro.
Y Joseíto no se hizo repetir la orden, y momentos después trepaba, aferrándose, a los salientes del ruinoso muro, con los tallos de las flores en la boca, de donde momentos después tomábalas Lola murmurando con casi infantil alborozo: -Muchas gracias, y qué rebonitas que son hoy.