multitud


También se encuentra en: Sinónimos.

multitud

(Del lat. multus.)
1. s. f. Conjunto de muchas personas, animales o cosas había multitud de periodistas en el lugar. infinidad
2. Conjunto de gente indiferenciada recibió los aplausos de la multitud muy emocionado. masa, público

multitud

 
f. Número grande de personas o cosas.
fig.Vulgo.

multitud

(multi'tuð)
sustantivo femenino
número grande e indeterminado de personas o cosas multitud de tareas
Traducciones

multitud

Schar, Vielzahl

multitud

foule

multitud

толпа

multitud

الحشد

multitud

tłum

multitud

πλήθος

multitud

тълпата

multitud

crowd

multitud

群衆

multitud

군중

multitud

SF
1. (= gentío) → crowd
una multitud de curiosos y periodistasa crowd of curious onlookers and journalists
la multitudthe crowd, the masses pl
2. multitud de: tengo multitud de cosas que hacerI've got a mountain of things to do
existen multitud de posibilidadesthere are any number of possibilities
Ejemplos ?
Sus hombres no eran numerosos, no una multitud como la multitud de las tribus: un pequeño solamente: la cima de la montaña les rodeaba .
Mostrábase Bruto malcontento con prudencia suspensa, porque sabía cuánto riesgo hay en empezar cosas que se aseguran si las sigue el pueblo, pues aun en llegarse a las que sigue hay peligro; porque la multitud tan fácilmente como sigue, deja, y en lugar de acompañar, confunde.
Éste no sólo ofreció de asistirle en él, sino que luego habló a otro que se llamaba Bruto Albino, que aunque no era noble, ni virtuoso, ni valiente, porque era poderoso por la multitud de gladiadores que para los espectáculos juntaba, le pareció a propósito reducirle a la conjura.
En el mismo momento cantó un pajarillo en el zarzal y le vino a la memoria la vieja trova: - “¡Frente al bosque, en el valle tandaradai! ¡Qué bien canta el ruiseñor!” En la ciudad de su infancia se despertaron multitud de recuerdos que le arrancaron lágrimas.
Usted me envió la silla. El dominó levantó la mano y desapareció entre la multitud. - Emilia, ¿quién es el dominó negro con quien bailaste?
Daniel, que ya no sonreía; Daniel, que no era ya el viejo débil y humilde, sino que, antes bien, respirando cólera de sus pequeños y redondos ojos, parecía animado del espíritu de la venganza, rodeado de una multitud como él, ávida de saciar su sed de odio en uno de los enemigos de su religión, estaba allí y parecía multiplicarse dando órdenes a los unos, animando en el trabajo a los otros, disponiendo, en fin, con una horrible solicitud los aprestos necesarios para la consumación de la espantosa obra que había estado meditando días y días, mientras golpeaba impasible el yunque de su covacha de Toledo.
Texto Viendo Marco Bruto y los conjurados tan cercano su peligro, huyeron del alboroto que había causado Antonio, y recogiéndose en Ancio para aguardar que se resfriase el hervor del pueblo: lo que esperaban de la mudanza de la multitud, fácil y novelera, teniendo ellos de su parte al Senado, el cual castigó a los que sólo por el nombre mataron sin culpa a Cinna, un poeta amigo de César, entendiendo era el otro Cinna que había dicho mal dél; y asimismo había preso a los que habían ido a quemarles sus casas.
Mal entendió Marco Bruto la materia de la tiranía, pues juzgó por tirano al que con la valentía y el séquito de sus virtudes y sus armas, asistidas de fortunados sucesos, en una república toma para sí solo el dominio que la multitud de senadores posee en confusión apasionada; siendo verdad que esto no es introducir dominio, sino mudarle de la discordia de muchos a la unidad de príncipe.
Volanterías, un libro de cuentos; volanterías, multitud de especies que vagan en la imaginación y que impiden fijar la atención en alguna; Volanterías, personajes carentes de crónicas que se deslizan en el anonimato, que se confunden, que se ocultan para esconder su aparente pequeñez, pero que están allí y allá...
La multitud, el nerviosismo, los rayos del sol, que penetraban por el patio central del edificio, desesperaban hasta al más calmado y por doquiera se miraban rostros afligidos, demacrados y míseros; o llenos de odio, amargura; o de impaciencia o de resignación.
—¡Déjenme verlo.,! abriéndose paso entre la multitud morbosa y alborotada doña Chole gritó. —¿Es usted familiar del borrachillo...?
La mesa estaba rodeada por una multitud heterogénea que envenenaba el espacio con su hálito impuro, y el humo del tabaco envolvía como en una neblina los rostros de los jugadores; los que ganaban reían y chufleaban refrescando las resecas fauces con algún que otro cortado de aguardiente; los perdidosos, con las cejas fruncidas, ponían miradas siniestras y amenazadoras en las cartas que con atormentadora lentitud iba haciendo aparecer uno de los que tallaban; los más veteranos en aquellas clases de lides, sentados en torno de la mesa, apuntaban algunos las jugadas creyendo poder someter a sus cábalas la veleidosa fortuna.