mulata

mulata

s. f. ZOOLOGÍA Crustáceo marino decápodo de color pardo muy oscuro, caparazón liso, ojos separados y patas peludas, que vive en huecos de rocas en aguas poco profundas, y con frecuencia, fuera del agua, en las charcas. cangrejo corredor
NOTA: Nombre científico: (Pachygrapsus marmoratus.)
Traducciones

mulata

mulatta
Ejemplos ?
Según don Justino, en materia de paladar erótico, era Bo- lívaí" como aquel bebedor de cerveza á quien preguntó el criado de la fonda:— ¿Qué cerveza prefiere usted que le sirva? ¿Blanca ó negra?— Sírvemela mulata.
La propietaria de la picantería era una mulata de Chiclayo, casada con un lambayecano que trabajaba como ebanista en una fábrica de muebles.
Natividad, la segunda mujer de don Ambrosio (que sabe Dios si lo era), manejaba estos dos semihombres sin que su mulata obesidad le impidiera estar alerta a todo.
Avispa con libramiento no voló como ella anduvo; menos un torno responde a los devotos impulsos, que la mulata se gira a los pensamientos mudos.
Asimismo nos plugo ordenar por las exorbitantes arrogancias de las cotorreras que bajan de Sevilla en cueros, que no digan siempre por disculpa de su pobreza que aguardan tres cofres de ropa blanca que dejaron en tal parte con una mulata y dos criados enfermos, sino que confiesen que vienen como nacieron y que se venden por mendigas envergonzantes.
-Es un hombre que llena el ojo. -¡Dios lo guarde a mi niño Orbegoso!-añadía alguna mulata de convento-. ¡Es lindo como un San Antoñito!
Vuela al cielo en libertad. Quienes fueron testigos de este suceso juraron no volver a viajar por la ruta de la Mulata de Córdoba.
Hacia otra parte, entretanto, dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa.
Dn. Vicente Anastasio de Echeverría, para la compra de una mulata - Cuarenta onzas de que me es deudor el brigadier Dn. Cornelio Saavedra, por una sillería que le presté cuando lo hicieron Director; dieciséis onzas que suplí para la Fiesta del Agrifoni en el Fuerte, y otras varias datas; tres mil pesos que me debe mi sobrino Dn.
A las once pasaban la melonera y la mulata de convento vendiendo ranfañote, cocada, bocado de rey, chancaquitas de cancha y de maní, y fréjoles colados.
Sí; es Julia Mills, siempre esbelta, con un hombre negro que le entrega las cartas en un platillo dorado, y una mulata vestida de blanco, con un pañuelo brillante en la cabeza, que le sirve su Tiffin en su sala de estar.
uando la mulata noche con sus higas de azabache, sale a estrellarse con todos lleno el rostro de lunares; cuando brujas y lechuzas a lustras tinieblas salen, a chupar lámparas, unas, y otras a chupar infantes, me salí confuso y triste a buscar un consonante ¡forzosa pensión de aquéllos que comen uñas y guantes!