muchedumbre


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muchedumbre

s. f. Conjunto de muchas personas o cosas la muchedumbre se abalanzó sobre su ídolo. gentío, multitud

muchedumbre

 
f. Abundancia, multitud de personas o cosas.

muchedumbre

(muʧe'ðumbɾe)
sustantivo femenino
aglomeración de personas o cosas La muchedumbre caminó por las calles.
Sinónimos

muchedumbre

sustantivo femenino
1 abundancia, multitud, sinnúmero, infinidad, sinfín. escasez.
Referidos a cosas. Muchedumbre se usa especialmente cuando estas están separadas unas de otras; por ejemplo: una muchedumbre de pájaros. Sinfín se aplica a las cosas inmateriales; por ejemplo: un sinfín de preguntas.
2 gentío, vulgo, masa, aglomeración, avispero, hervidero, enjambre*, hormiguero, marea, personas. individualidad.
Especialmente referidos a personas en movimiento. Todos se pueden aplicar también a una gran acumulación de cosas, excepto gentío, vulgo y personas.
Traducciones

muchedumbre

толпа

muchedumbre

folla, calca, fiumana, stuolo

muchedumbre

حَشْد

muchedumbre

dav

muchedumbre

folkemængde

muchedumbre

Menge

muchedumbre

πλήθος

muchedumbre

väkijoukko

muchedumbre

foule

muchedumbre

gomila

muchedumbre

群集

muchedumbre

군중

muchedumbre

menigte

muchedumbre

mengde

muchedumbre

tłum

muchedumbre

multidão

muchedumbre

folkmassa

muchedumbre

ฝูงชน

muchedumbre

kalabalık

muchedumbre

đám đông

muchedumbre

人群

muchedumbre

тълпата

muchedumbre

SF
1. [de personas] → crowd, throng (pey) → mob, herd
una muchedumbre de admiradoresa crowd of admirers
2. [de pájaros] → flock
Ejemplos ?
El clamoreo dramático de la hora sube al cielo imponente como un hosanna y envuelve en sus magníficas tembladoras ondas de sonido al Pontífice, que poco a poco asciende por la escalinata, bendiciendo, entre la muchedumbre que se prosterna y murmura jaculatorias de adoración.
-gritó García de Paredes con tal voz, con tal actitud, con tal fisonomía, que, unido este grito a la inmovilidad y silencio de los veinte franceses, impuso frío terror a la muchedumbre, la cual no se esperaba aquel tranquilo y lúgubre recibimiento.
Dejé precipitadamente a Talbot, y empleé todos mis esfuerzos para abrirme paso y colocarme lo más cerca posible de madameLalande. No habiendo podido lograrlo a causa de la muchedumbre, tuve que renunciar a mi persecución, y dirigí los pasos hacia mi casa.
¡Extraño baile en el que no se bailaba y en el que no había orquesta! De Jacquels había desaparecido, y estaba solo, abandonado en medio de aquella muchedumbre desconocida.
Entre la muchedumbre que esperaba el momento de llegar a la ventanilla de empeño, se encontraba una mujer morena, vestida con negros andrajos, de porte indígena, ojos llorosos y rostro como sublimado por el dolor.
Sabio Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día, llegaron de repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del árbol.
360 entre tanta muchedumbre, sin hallar seguro blanco, no acertaba a amar a alguno, viéndome amada de tantos. Sin temor en los concursos defendía mi recato con peligros del peligro y con el daño del daño.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio Y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan Lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
La muchedumbre contemplaba ansiosa desde las murallas la marcha lenta de la procesión, el resplandor de las bizantinas casullas con sus fajas blancas orladas de negras cruces, el centellear de la mitra de terciopelo rojo con piedras preciosas y el brillo de los lustrosos cráneos de los sacerdotes.
Mujeres entre adornos y hombres de adustos gestos acompañaban a los desposantes como en desfile de carnaval: Falange de plumas, de pieles, de máscaras, en mezcla de colores y de olores, seguían a la pareja que entraba al compás de una estrepitosa organillera y cual más envanecido, se ufanaba en su religiosa fatuidad. La muchedumbre era enorme.
Por eso la libertad supone una gran masa de luces esparcida sobre la muchedumbre, y al contrario la tiranía domina entre errores y tinieblas.
La hundió toda en las horribles fauces del deslumbrado monstruo, repitiendo los golpes entre los aplausos de la muchedumbre, que saludaba cada metido como una bendición de Dios.