muchacha


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Traducciones

muchacha

girl, lass, maid, wench, bird, chick

muchacha

dívka

muchacha

pige, tøs

muchacha

Mädchen

muchacha

tyttö

muchacha

djevojčica, djevojka

muchacha

少女

muchacha

소녀, 아가씨

muchacha

meisje

muchacha

jente

muchacha

dziewczyna

muchacha

flicka

muchacha

เด็กผู้หญิง

muchacha

genç kız, kız

muchacha

con gái, thiếu nữ

muchacha

女孩, 少女
Ejemplos ?
¡Pepita!... Pero asiéntese usté... ¡Pepita!... -Déjela usté si está ocupá la muchacha. -¡Qué he de dejarla yo! ¡no fartaba más! ¡Pa que aluego se entere que ha estao usté aquí y me lleve al juzgao por mala sangre!
En aquel instante, y antes de que pudiera responder a la muchacha la vendedora, golpearon suavemente en la puerta de la sala, y preguntó a la primera desde el corredor Mariquita la Pañolines: -Oye tú, Rosario, ¿está entoavía ahí la señá Rosalía, la vendeora?
Cayé consideró a la muchacha y su revólver 44; era realmente lo único que valía de cuanto llevaba con él. Y aun corría el riesgo de naufragar el 44 tras el anticipo, por minúscula que fuera su tentación de tallar.
-Pos lo que pasó fue que el novio de la muchacha cogió el dinero que tenía guardado en la calceta, libró con él, sin decir oste ni moste, al hermano de su novia y, cuando ya lo hubo librao, desapareció mi día y dejó escrita una carta de la que yo por casolidá tengo esta copia que va usté a leer, si usté quiere, en seguiíta.
Este quedose mirando como tonto a la muchacha; no quería, no podía creer lo que estaba viendo: su Rosario vestida como si tuviera una cuenta en el Banco; solamente el mantón que lucía sobre los hombros valía casi lo mismo que un hotel en la Caleta.
Joseíto cuando se enfurecía era un mulo de tahona; Joseíto la creía, sin duda, capaz de aceptar, estando como estaba para casarse con él, regalos de otro hombre y regalos de aquel calibre, y al pensar esto sintió la muchacha que se le estremecía el corazón y se lo humedecían los ojos.
Si las energías vitales de la muchacha, la flor de su robustez, su intacta provisión de fuerzas debían reanimar a don Fortunato, la decrepitud y el agotamiento de éste se comunicarían a aquélla, transmitidos por la mezcla y cambio de los alientos, recogiendo el anciano un aura viva, ardiente y pura y absorbiendo la doncella un vaho sepulcral.
El mismo Tropiezo hubo de asistir en su larga y lenta enfermedad a Inesiña, la cual murió -¡lástima de muchacha!- antes de cumplir los veinte.
-Se la han llevao por gorda a la Jefatura? -repuso la vieja anticipándose a la muchacha. -Pos si la ve usté -dijo también en tono de zumba Mariquitale- dice usté que cuando la pongan en libertá que jaga el favor de dir por casa de la señá Paca la de la Tocinería, que tiée que darle un encargo.
-No, señó, pero es que a la Rafaelilla anda jaciéndole la ronsa, al mismo tiempo que él, Antoñico el Galafate, y como el Galafate tiée parneses, como usté sabe mu requetebién, y va siempre la mar de bien jateao, pos lo que pasa, a la muchacha la traen frita los suyos, aconsejándole que se deje de Cayetano y que le jaga cara al Antonio, al que mala puñalaica le den por el mal ange que tiene.
Al día siguiente recuperó las botas, pero nada más, mientras la muchacha compensaba la desnudez de su pescuezo con incesantes cigarros despreciativos.
¿Por mo de mí? -preguntó alarmada la muchacha. -Cá, no, no por ti, sino poique los ha llevao a que los toquen, y les ha resurtao, no de oro de ley, sino de oro de belón, el reló y la leontina y er sello y las dos tumbagas.