muñequero

muñequero, a

s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que hace o vende muñecos.
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muñequero

/a SM/Fpuppeteer
Ejemplos ?
El equipo "cocotero" se ha convertido en años recientes como uno de los que mayor protagonismo han tenido dentro del campeonato de la Segunda División del fútbol salvadoreño, en la cual se ha mantenido disputando constantemente el título de campeón del torneo y por ende convertirse en candidato para subir a la Liga Mayor, en el cual su punto más cercano en la etapa actual donde ha estado más del ascenso a la misma, ha sido alcanzar tres de las últimas cuatro semifinales, la primera contra el unionense Pasaquina FC en el Torneo Apertura del año 2013 (1-1/0-1), el Torneo Clausura 2015 con el equipo Guadalupano (0-1/1-1), y la última frente el cuadro “muñequero” de El Roble (1-1/0-3) el Torneo Clausura 2015...
-Sí, en eso tiées muchísima razón -dijo, interrumpiendo a Paco, Antoñico el Muñequero-; que no tengo yo más que dos gorriones en mi cubril y gano catorce riales, y el día que se me ladea el carro, ese día nos tenemos que acostar tos más relimpios que patenas.
Durante algunos instantes permanecieron en silencio ambos amigos, silencio que fue el primero en romper el Muñequero: -Pos mira: lo mejor que hacemos es agüecar el ala y dirnos a ca del Frescales a tomarnos dos chatos del de los Moriles, que nos caerán la mar de requetebién, porque es que yo no he visto bálsamo más archisuperior pa cuando uno tiée pintaos al negro humo toítos los interiores.
Y como este bandurrio famoso, enterado de que el Gallareta había ido a pasar la temporada veraniega a sus posesiones del Pasillo, habíase metido, decidido a escribir una de sus páginas más gloriosas, en el garito del Frescales, andaba éste de tan mal humor, que al notar que Paco Cárdenas y su compadre, Antoñico el Muñequero, pedían con acento un tantico despótico que dejara de servir a los demás por servirles a ellos primero Periquito el Tarambana, mozo de la taberna, díjole a éste con acento brusco y desabrido: -Sí, hombre, sí, tira lo que tengas en la mano, manque lo que tengas en ella sea una luna veneciana, y si arguno dice que él ha llegao primero, le das una puñalá en la ingle, que lo primero de to es servir a esas dos balas perdías.
Y cuando aquella madrugada, ya terminada la partida, se encontró el Muñequero con Paco Cárdenas a solas con éste en la calle, a la sazón solitaria, sin más testigos que la luz de la luna y un sereno que dormitaba en el zaguán de uno de los edificios, preguntó el primero al segundo: -¿Me quisieras tú decir, que estoy rabiando toa la noche por saberlo, qué fue lo que tú platicaste con el Maroto cuando le sacaste de la sala?
-dijo el Sordina en tono de zumba al verle penetrar seguido del Muñequero y del señor Frasquito en la habitación-, que está ahí el que nos va a dicir a tos los que estornudamos que aquí nadie se constipa sin pedirle antes premiso.
La velada fue deslizándose como una seda, y ya el Muñequero empezaba a tranquilizarse cuando un murmullo sordo le hizo volver la cara hacia la puerta, en la que acababa de aparecer el Maroto.