mostrador


También se encuentra en: Sinónimos.

mostrador, a

1. adj./ s. Que muestra.
2. s. m. COMERCIO Mesa o tablero de las tiendas que se usa para mostrar los géneros a los clientes las camisas se amontonaban sobre el mostrador.
3. Especie de mesa alta que se usa para servir las consumiciones en los bares, cafeterías y locales semejantes.
4. Esfera de un reloj.

mostrador -ra

 
adj.-s. Que muestra.
m. Mesa o tablero que hay en las tiendas para presentar los géneros, o en la que los camareros sirven las consumiciones.
Esfera de reloj.
Sinónimos

mostrador

sustantivo masculino
Traducciones

mostrador

counter, desk, bar

mostrador

scrivania, bancone

mostrador

přepážka

mostrador

disk

mostrador

Tresen

mostrador

tiski

mostrador

comptoir

mostrador

pult

mostrador

カウンター

mostrador

카운터

mostrador

toonbank

mostrador

telleverk

mostrador

lada

mostrador

balcão, contador

mostrador

kontra

mostrador

เคาน์เตอร์

mostrador

tezgah

mostrador

quầy

mostrador

柜台, 计数器

mostrador

брояч

mostrador

計數器

mostrador

SM
1. [de tienda] → counter; [de café, bar] → bar; [de oficina, biblioteca] → desk
mostrador de cajacash desk
mostrador de facturacióncheck-in desk
mostrador de tránsitotransit desk
2. [de reloj] → face, dial
3. (= pecho) → tits pl
Ejemplos ?
Currita la Mayorala cumplía su cometido de modo maravilloso, sin dar nunca al olvido lo que le hubo de decir la de los Chícharos, antes de colocarla por primera vez junto al mostrador de su estable cimiento, que le dijo con voz a la que el uso o tal vez el abuso del de Jubrique había robado casi toda vibración sonora.
Y el señor Juan el Tarumba quedó también meditabundo y tras algunos instantes de silencio gritó al mozo, que canturreaba echado de bruces sobre el limpio mostrador: -A ver tú, Chamarí, una botella del moro, y que sepas que te ernuco si me la traes del cristiano.
Y oye tú, Pepe -añadió Paco, dirigiéndose al mozo, que con las mangas de la chamarreta arrolladas ocupábase en enjuagar copas y vasos en una de las piletas del mostrador-, a ver si nos llevas al patio dos copas y dos botellas y dos petates, por si las botellas nos jacen traición, que esas charranas son algunas veces mu malas y traicioneras.
Ya en esto, ya tenía yo tos los pájaros otra vez dentro del jato, y al verlos ya dentro, salto el mostrador y saco una pieza de pana gris, que ya estaba yo tentao de regalársela a los ratones, porque no había un alma caritativa que la metiera el diente.
Y no fue preciso que contestara Currita al Pantalones, pues en aquel momento penetró en el hondilón la de los Chícharos, congestionada por el sol y por la carrera en pelo que sin duda acababa de darse, y llegada que hubo y respirando fatigosamente exclamó soltando sobre el mostrador una caja y dirigiéndose a la Mayorala.
Tú, comerciante, que tienes los oídos tapados con cera, quítate la cera de los oídos. Abandona tu mostrador. No te muestres reacio como camello estúpido.
En algunos lugares donde no ha llegado el crédito oficial, el cacicazgo le corresponde a aquel que atrás del mostrador tiene una ajada libreta donde figuran los préstamos usurarios que hace a los campesinos; la inmoral usura es aliada e instrumento de dominio político.
Noches semejantes engrosaban el cajón del mostrador, y después, el fajo de billetes que, ocultos por algún tiempo en el buró, salían luego para préstamos a rédito seriecito, del quince o del veinte.
El marido no estaba allí; había desaparecido una mañana, no se sabía hacia dónde, aunque se suponía que a América, no tanto en busca de trabajo, que aquí no le faltaba, sino de libertad y vicios, dejando a su esposa como se deja la copa agotada sobre el mostrador de la taberna.
Pidió la tal un mate de chicha de ;cwa y un plato de papas con ají, y cuando llegó el trance de pagar la peseta que importaba lo con- sumido, la muy bellaca puso sobre el mostrador á la cria- tura, y le dijo á la patrona: —Yo soy del barrio, y voy á mi cuarto á traerle los dos reales.
Traía una pequeña bolsa de papel en la que se veían tres ya inusables planchas de fierro. —El que sigue —aulló el valuador y la desventurada sacó su prendas para ponerlas sobre el mostrador.
Gradualmente la gente volvió a acostarse y Reid y yo tratamos de dormirnos sobre unos sacos de trigo apilados en la playa, pero fue inútil, y yo, finalmente, logré conseguir unas horas de descanso en el mostrador del bar del hotel, sirviéndome de almohada una frazada que me dio un marinero caritativo y buena persona.