mosquito


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mosquito

1. s. m. ZOOLOGÍA Insecto díptero de cuerpo fino y alargado y un solo par de alas alargadas y estrechas, cuya hembra pica al hombre y a los animales para alimentarse de su sangre.
2. ZOOLOGÍA Larva de la langosta.
3. coloquial Cliente asiduo de las tabernas.
4. mosquito anofeles ZOOLOGÍA El que transmite el microbio del paludismo.
NOTA: Nombre científico: (Anopheles maculipennis.)

mosquito

 
m. zool. Insecto díptero de cuerpo cilíndrico, patas largas y finas, alas transparentes y trompa armada de un aguijón. Los machos viven de los jugos vegetales y las hembras son hematófagas; las larvas son acuáticas. Tienen extraordinaria importancia en parasitología, pues son los agentes transmisores de numerosas enfermedades.
fig. y fam.El que acude frecuentemente a la taberna.

mosquito

(mos'kito)
sustantivo masculino
1. zoología insecto alado, delgado y pequeño que se alimenta de sangre picadura de mosquito
2. náutica embarcación deportiva de vela y motor formada por dos cascos estrechos y alargados unidos por una plataforma regata de mosquitos
Sinónimos

mosquito

sustantivo masculino
Traducciones

mosquito

mosquito, gnat, midge

mosquito

cúlex, mosquit

mosquito

myg, dansemyg

mosquito

kulo, moskito

mosquito

szúnyog

mosquito

nyamuk

mosquito

mosquito

mug, muskiet, steekmug

mosquito

mygg, knott

mosquito

mosquito

mosquito

mygga

mosquito

mbu

mosquito

蚊子, 蠓虫

mosquito

komár

mosquito

hyttynen, sääski

mosquito

komarac, mušica

mosquito

小虫, 蚊

mosquito

모기, 작은 날벌레

mosquito

komar

mosquito

แมลงตัวเล็กคล้ายยุงกัดคนและสัตว์, ยุง

mosquito

con muỗi, muỗi vằn

mosquito

комар

mosquito

蚊子

mosquito

SM (gen) → mosquito; (pequeño) → gnat

mos·qui·to

m. mosquito.

mosquito

m mosquito
Ejemplos ?
La culebra "equis" i la plaga del mosquito, la falta de alimentación adecuada, el cansancio físico, el terror y las docencias sobrevinientes de la gran tragedia sembraron por doquier la muerte.
-Convenido. -Vete, dijo el mosquito al príncipe, y no olvides las lecciones que has recibido. El joven apresurose a bajar la montaña, proponiéndose no volver a abrir los oídos a los aduladores y recordar siempre que él, tan orgulloso que se creía superior a todos, debía la vida a un mosquito, que había dominado a la más fuerte de las aves; lo que probaba que no hay ser despreciable en este mundo, y que si los grandes merecen ser considerados, también merecen serlo los pequeños.
Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquel 23.24. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!
umbando a los oídos del pastor, asentándose acá y acullá, picando al caballo en el hocico y a la oveja en el ojo; juntándose en el campo con bandadas de sus compañeros para divertirse en arrear los animales a gran distancia, se iba haciendo el mosquito insoportable a todos.
El Perro del mendigo y el Gato de la Viuda: Aliméntalos y embarnecerás. El Mosquito que hace sonar su canción de Verano Veneno obtiene de la lengua de la Infamia.
Y esta obra de sus manos es tan grande y tan estupenda, que no sólo al que la considerase en el hombre, que es animal racional y por eso el más excelente y aventajado de todos los animales de la tierra, sino en el más diminuto mosquito del mundo, le causará estupor y le hará dar mil alabanzas y bendiciones a su Criador.
Un mosquito pasó zumbando por encima del descalabrado tiesto, y la limaza murmuró: -Águila es este pájaro que por encima del Niágara vuela, sin que le imponga pavor tan asombroso salto de agua.
-Ésa es tan orgullosa como tú, dijo una voz, débil como un zumbido, que resonó pegada al oído del príncipe. Volvió éste la cabeza y vio el mosquito que había velado junto a su cuna para que sus compañeros no le molestaran.
Al mismo tiempo azotó su rostro un fuerte viento producido por el aleteo del águila. El mosquito añadió: -No temas, y aprende. Dicho esto voló hacia el águila y le clavó el aguijón en uno de los ojos.
El águila lanzó un espantoso chillido y se revolvió furiosa contra su enemigo, que por evitar el atropellado movimiento de los párpados se metió dentro de uno de los agujeros de la nariz del ave y comenzó a picarla, con lo cual ella principió a estornudar y a dar vueltas como loca, pegándose fuertes zarpazos en el pico sin lograr otra cosa que ensangrentarse. Cuando la tuvo rendida por el cansancio, el mosquito le dijo: -¿Pactemos?
Pero era un mal ciudadano, un mosquito de bodega: vivía con mujeres alegres, no hacia más que emborracharse, y se había asociado, criminalmente, con partidas de ladrones, que le indujeron a la depravación.
Los cortesanos se marcharon muy mustios; el príncipe metió en su guarda-ropa el traje que le había dado la mujer de la choza, a la que recompensó con esplendidez; y siempre que se sentía tentado por el orgullo recordaba lo que le había pasado en el bosque, la lucha del mosquito con el águila y las palabras que la mujer le había dicho, con lo cual se le pasaban los deseos de ser vanidoso.