momia

momia

(Del ár. mumiya.)
1. s. f. Cadáver que se conserva mucho tiempo sin entrar en putrefacción de manera natural o por medios artificiales se ha encontrado una monia de unos cinco mil años.
2. coloquial Persona muy delgada y demacrada se quedó hecha una momia tras la enfermedad.
3. Persona de carácter seco y aburrida le da igual que vayamos o no porque es una momia. muermo

momia

  (del ár. mumiya, embetunada)
f. arqueol. Cadáver que, naturalmente o habiendo sido preparado al efecto por embalsamamiento, se deseca con el transcurso del tiempo sin descomponerse.
fig.Persona que tiene mucha edad.

momia

('momja)
sustantivo femenino
cuerpo desecado que no entra en estado de descomposición momia egipcia
Traducciones

momia

mummy

momia

momie

momia

mumie

momia

mumie

momia

Mumie

momia

muumio

momia

mumija

momia

ミイラ

momia

미라

momia

mummie

momia

mumie

momia

mumia

momia

múmia

momia

mumie

momia

มัมมี่

momia

mumya

momia

xác ướp

momia

Мумия

momia

木乃伊

momia

SFmummy
parece una momiashe looks like a zombie
no te quedes ahí como una momiadon't stand there like a dummy
Ejemplos ?
Solo unos pocos estarán presen- tes... y usted, naturalmente.La momia se halla en mi casa y empezaremos a desatarla a las once Su Amigo PONNONNER.
El más allá del néctar. La momia de la luz del paraíso. La colmena es una estrella casta, Pozo de ámbar que alimenta el ritmo De las abejas.
García de Paredes contaría cuarenta y cinco años; era alto y seco y más amarillo que una momia; dijérase que su piel estaba muerta hacía mucho tiempo; llegaba la frente a la nuca, gracias a una calva limpia y reluciente, cuyo brillo tenía algo de fosfórico; sus ojos, negros y apagados, hundidos en las descarnadas cuencas, se parecían a esas lagunas encerradas entre montañas, que sólo ofrecen obscuridad, vértigos y muerte al que las mira; lagunas que nada reflejan; que rugen sordamente alguna vez, pero sin alterarse; que devoran todo lo que cae en su superficie; que nada devuelven; que nadie ha podido sondear; que no se alimentan de ningún río, y cuyo fondo busca la imaginación en los mares antípodas.
El gran mago Kappa haría la presentación de su museo de cera donde se podía ver a Frankenstein, al terrible káiser Hitler de Alemania, a King-Kong, tan real, que pesaba mil kilogramos, y a otros seres terríficos y fenomenales como la Momia, Drácula, el Hombre Lobo, los Zombis, el Fantasma de la Opereta, Quasimodo, Nosferatus, la Tarántula gigante así como las hormigas destructoras y dragones.
Admiraba, primero, una especie de Apolo, de barro barnizado, que sonreía frente a la plaza, tras los cristales, rodeado de vendas, como una momia egipcia, con un brazo en cabestrillo y una pierna rota, sujeta por artísticos rodrigones ortopédicos.
Tal vez habían roto ambas a un mismo tiempo la momia de larva que las contenía y, animándose con un templado rayo de sol, se habían lanzado a la vez, en su segunda y misteriosa vida, a vagar por el espacio.
Debajo de un periódico, que era la primera cubierta, apareció un frasco, como podía la momia de Sesostris, entre bandas de paja, alambre, tela lacrada, sabio artificio de la ciencia misteriosa de conservar los cuerpos santos incólumes; de guardar lo precioso de las injurias del ambiente.
151 E vimos la sombra de aquella figuera donde a desoras se vido criado de muertos en pieças un nuevo collado, tan grande que sobra razón su manera; e como en arena do momia se espera, súbito viento levanta grant cumbre, así del otero de tal muchedumbre se espanta quien antes ninguno non viera.
Esta torre, que parecía un sello de piedra que ostentase los archivos del pueblo, que era una herencia de generaciones guardada por la comarca, como la momia de un vencido caudillo, embalsamado por los aromas de las flores del campo; esta torre austera, que no tenía conexiones ya sino con los muertos, que a su alrededor se volvían esqueletos; con las aves noturnas, que en sus oscuros antros huían del bullicio y de la luz del día, y con los vientos, que venían a gemir tristemente en las brechas, que podían considerarse como heridas causadas por el tiempo;¡esta torre inofensiva no pudo escapar al moderno vandalismo!
Me parecía que yo era mi propio abuelo; un abuelito chico, disminuido, como si me hubiera secado y acortado; era mi antepasado en pequeño, un antiguo concentrado que no había comido nada durante muchas generaciones; mi apetito era del tiempo de Sesostris y yo había estado en el sitio de Jerusalem; la conciencia de mi persona se confundía con las más remotas tradiciones y no podía entender cómo pudo llegar hasta mí la noticia de mi existencia, siendo como era una momia mayor que sí misma y contemporánea de los mastodontes.
En cuanto al recuerdo de Rodolfo, lo había sepultado en el fondo de su corazón; y allí permanecía, más solemne y más inmóvil que una momia real en un subterráneo.
Se entabló una discusión en torno de Boris Karloff y de la inverosimilitud del asunto del film, y a ese propósito yo recordé una terrible historia que me enganchó en Tánger a un drama oscuro y les sostuve a mis amigos que el argumento de La momia podía ser posible, y sin más, achacándosela a otro, les conté mi aventura, porque yo no podía, personalmente, enorgullecerme de haber asesinado a tiros a Nassin el Mago.