Ejemplos ?
El país se achica progresivamente por la aceleración de los transportes y la facilidad de las comunicaciones y la consecuencia indefectible de ello es, sobre sus pobladores, uniformizarlos socialmente, reducirlos a un todo orgánico, a una unidad que, mírese por donde se mire, presenta siempre los mismos aspectos y es en todos lados igual, en angustias, en agitaciones y en alegrías.
Entonces el médico me dice: "Bueno, mire, yo la veo que a usted son las seis de la tarde, mejor quedesé hasta mañana –me dice-, descansa tranquila, ya que se va a ir a esta hora, seis de la tarde".
-De cuasi juelga -repúsole el viejo sonriendo maliciosamente-; polque pa juelga le faltó cuasi lo más necesario. -Pos mire usté: yo no creía que mi hombre estuviera de humor de juelgas ni pa jacer gorgoritos.
-Esa es la verdá que no es más que una, pero la Niña, que no se muerde la lengua cuando no es debío, pues no se la ha mordío, y le dijo al tío Pepe: -Mire usté, padre, no quieo yo que usté se tire por el Tajo de los Azules, y si a su mercé le tiran mas estos manchones y estos pencares que mi feliciá, yo transijo, yo me casaré con Joseito el Zamora.
Porque, mire usté, yo creo que ca uno nace pa una cosa, y yo he nacío pa ver toros, pa bregar con telas, y le advierto a usté que los que vivimos detrás de un mostrador somos tan toreros como el mismísimo Guerrita.
Paco Cárdenas le repuso, sonriendo y encogiéndose de hombros: -Pos lo que le dije fue: «Mire usté, compadre, cuando yo acerté anoche el puesto del Gallareta, lo acerté poique estaba pensando con qué jerramienta me había de cortar la yugular, si con una navaja barbera o si con una de Albacete.
-Eso será lo que jaré en cuantico llegue el verano, pero antes quieo dalle el gustazo de que ella se mire al espejo con las cosas que te he dicho, poique es que yo creo que ésa es una de las cosas que más peor la tiéen, poique es que ya son muchas las fantesías con que Rosarillo la Solana viée achicharrándole la sangre.
¿Dónde está Joseíto? -Pues mire usté, Joseíto está en ca del señor Juan el Pulío. -Pos, sigún me ha dicho el Chusquel, la cosa, gracias a Dios, no es grave, pero no se podrá mover entoavía en un puñao de días de la cama.
No es culpa mía si no tengo personalidad suficiente ni otros títulos que un amor tan grande como sin correspondencia, al hacer a usted semejante ofrecimiento, que le suplico acepte, en debida forma, de un apasionádo y buen amigo atento y seguro servidor, que besa sus pies. Tadeo Jacinto Pajares" -¡Mire usted aquí un abogado a quien yo le voy a cortar el pescuezo!
-Mire usté, compadre, usté lo que debe jacer es dejarse ya de valentías, porque un hombre con la panza de usté y con un hijo que le lleva a usté cuatro deos, no debe ya andar como usté anda siempre dándoles el quién vive a toítas las jembras que se le cruzan en el camino.
¡Mire qué hermosa va! -exclamó la gallega, batiendo palmas y contemplando desde la reja a nuestra heroína. Pero ¡ay! en aquel mismo instante sonó un tiro muy próximo; y como la pobre viuda, que también se había acercado a la ventana, viera a su hija detenerse y tentarse la ropa, lanzó un grito desgarrador, y cayó de rodillas, casi privada de sentido.
No era malo ni muchísimo menos, porque, eso sí, pa mí la verdá es la verdá, y los bichos fueron superiores; pero el Bomba tuvo aquel día el santo de espaldas, y mire usté que yo soy de los que creen que al Bomba no lo coge un toro como no le tire un cuerno...