mesianismo

mesianismo

1. s. m. RELIGIÓN Creencia religiosa que defiende la venida de un mesías o salvador.
2. Confianza infundada en una persona, considerada salvadora o portadora de soluciones extraordinarias, en especial en política.

mesianismo

 
m. rel. Creencia en la venida del Mesías. (V. Mesías.)
fig.Confianza en un mesías.
Ejemplos ?
Básicamente, el sebastianismo es un mesianismo adaptado a las condiciones lusas y más tarde nordestinas (en el noreste de Brasil).
Este pequeño núcleo se abocó a la preparación de su aparato militar con un cierto grado de aislamiento, por lo que no participó en el Cordobazo ni se acercó a las actividades de la CGT de los Argentinos, como consecuencia de cierto mesianismo y de su evaluación de que el peronismo resistente era inorgánico espontaneísta e ineficaz.
Sería incorrecto tildar de milenarista al Taki Unquy, ya que este movimiento no pretendía un segundo retorno de Cristo sino más bien la rebelión en contra del culto occidental-cristiano. Una categoría occidental que cabría utilizar imperfectamente (pero más ajustadamente al movimiento), es el término Mesianismo.
Así pues, la eslavofilia representaba una forma de mesianismo típicamente ruso que fue indirectamente patrocinada por Nicolás I, en tanto esta ideología también mostraba repulsión hacia el liberalismo y la democracia.
Este autor ve un mensaje cristiano inicial que se correpondería al de un mesianismo político tendiente a instaurar el reinado de Jesús, en caso necesario, en una Palestina libre de romanos e idólatras.
aakov Talmón (en hebreo יעקוב טלמון 16 de junio de 1916-1980), historiador israelí, profesor e investigador de Historia Moderna en la Universidad Hebrea de Jerusalén, especialmente avocado al estudio de la Revolución Francesa. En ese sentido, acuñó los términos "democracia totalitaria" ("Democtatura") y "mesianismo político".
Categorizado como un "liberal de la Guerra Fría" estudió la genealogía del totalitarismo arguyendo que tal doctrina es una variante del mesianismo político, tiene su raíz en la Revolución Francesa, y acentúa las similitudes entre el Jacobinismo y el Estalinismo.
En este sentido, el crítico Alberto Ruiz de Samaniego considera el ascetismo del personaje emparentado al de Bartleby, quien como Benjamin o Kafka, persigue el mesianismo de forma tal que el poder surge de la debilidad y la inacción.
Sus detractores le acusan de volubilidad en sus posicionamientos políticos, de fragilidad en sus compromisos y de un cierto mesianismo ético-político.
Del primero conserva Nazarín su idealismo, su nomadismo y su incapacidad (o resistencia voluntaria) para adaptarse a la realidad; del segundo, su misticismo, su pacifismo, su entrega al prójimo e incluso un cierto mesianismo.
Varios de estos autores, conscientes de la decadencia de la sociedad y su necesidad de renovación, utilizaron un lenguaje profético, idealista, utópico, un cierto mesianismo que propugnaba otorgar un nuevo sentido a la vida, una regeneración del ser humano, una mayor fraternidad universal.
De allí que se impuso entre los pueblos selváticos una explicación sobrenatural que afirmaba que el caudillo “se elevó a los cielos en medio de mucho humo” y se corrió la voz de que había prometido regresar. El mesianismo tuvo efecto, pues hasta el día presente muchos todavía aguardan su retorno.