merienda


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merienda

(Del lat. merenda.)
1. s. f. Comida ligera que se toma a media tarde en la merienda se ha tomado un plátano y un poco de queso.
2. Comida que se toma al mediodía, en algunos lugares.
3. coloquial Protuberancia anormal en el pecho o en la espalda, o en ambos, causada por deformación de la columna vertebral. corcova, joroba
4. merienda de negros coloquial 1. Confusión, caos: la reunión acabó siendo una merienda de negros.2. Arreglo o reparto a capricho: la adjudicación de trabajos ha sido una merienda de negros.
5. juntar meriendas coloquial Unir los intereses.

merienda

 
f. Comida ligera que se toma por la tarde.
En algunas partes, comida que se toma al mediodía.
fig. y fam.Corcova.
Merienda de negros loc. fig.Confusión y desorden, esp. reparto abusivo.

merienda

(me'ɾjenda)
sustantivo femenino
1. alimento que se toma en la mediatarde Preparó una tarta para la merienda.
2. acción de tomar alimentos a mediatarde Se encontraron en la merienda.
3. alimento que llevan los niños a la escuela Llevó frutas para la merienda
desborde desordenado de un grupo La reunión terminó en una merienda de negros.
Sinónimos

merienda

sustantivo femenino
alifara (Aragón), lifara (Aragón).
Traducciones

merienda

lunch, tea

merienda

شَاي, وجبة خفيفة

merienda

svačina

merienda

middagsmad, snack

merienda

Tee, Snack

merienda

tee

merienda

goûter

merienda

užina

merienda

夕食, スナック

merienda

저녁식사, 스낵

merienda

avondeten, snack

merienda

te

merienda

chá

merienda

te, mellanmål

merienda

ชา

merienda

çay

merienda

bữa ăn nhẹ

merienda

下午茶, 小吃

merienda

小吃

merienda

חטיף

merienda

SFtea, afternoon snack; [de viaje] → packed meal; (en el campo) → picnic (Andes) → supper
ir de meriendato go for a picnic
juntar meriendasto join forces, pool one's resources
merienda-cenahigh tea, early evening meal
merienda de negros (= confusión) → bedlam, free-for-all; (= chanchullo) → crooked deal
Ejemplos ?
Es tan perfecta su presentación, su olor, su sabor y su textura; que genera la misma satisfacción, que una comida bien fecunda. Es por esta razón que en la mesa, de mi Puerto pobre, es el Rey; ya que muchas veces constituye, la única merienda a comer.
Esto sí que es escribir y poner la pluma. ¡Ay, y cómo sabe el señor Carnerero a la hora que se ha de comer la merienda! La política va en aumento y está derramada con una prodigalidad admirable, y es tal el almíbar que van destilando las palabritas resbaladizas del señor Carnerero por donde pasan, que siempre va tropezando y cayendo; y yo le daría las gracias.
Por fortuna, el cura de Naya, que en unión del notario de Cebre y el señorito de Limioso nos había acompañado y compartido nuestra merienda, es un sacerdote de muy desahogado genio, corriente y moliente, aunque, eso sí, virtuoso a su manera como el que más.
Y cinco años eran transcurridos -repetimos- durante cuyos cinco años jamás había despegado sus labios el señor Pedro refiriéndose a la Topacio para nada que no fuese entonar un himno en su honor, cuando un día, día otoñal, fresco y luminoso, en que parecía reír el cielo azul, el espacio límpido y sereno, el sol ardiente y vivificador; en que alegres bandurrios de mozas y mozos cargados con los cestos de la merienda y la indispensable guitarra, acomodábanse acá y acullá en las desigualdades de los montes o en las hondonadas de los arroyos, para alegrar la vida con algunas horas de solaz y de esparcimiento, sentáronse ambos amigos al pie de uno de los árboles que sombrean la Carrera de Capuchinos, y -¿Qué tiées, que estás triste?
-Que sí, hombre, que la cosa es de las que le agrian a cualquierita la merienda: supóngase usté que al ir yo esta noche a platicar con ella, me la jallé de pico con el Tomatero, el de juego de pelota del Huerto de los Claveles.
Iremos a misa, veremos la iglesia, darános un cuarto, mi tía la ollera. Compraremos dél (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda.
Esta debe de ser sin dubda de ellas; mas yo te prometo, acabado el mes, no quede en ella aunque me la den por mía.” Sentéme al cabo del poyo y, porque no me tuviese por glotón, calle la merienda; y comienzo a cenar y morder en mis tripas y pan, y disimuladamente miraba al desventurado señor mío, que no partía sus ojos de mis faldas, que aquella sazón servían de plato.
-Ya se ha dío. ¿Es que venía usté a traerle la merienda? -Pos no, señó, que no venía a eso que usté dice, sino que su comadre de usté es la mar de antojaiza, nunca se le ha antojao que yo venga ni vaya a enterarme de estas cosas, y hoy...
Las personas no ven nunca más allá del umbral. -Hace poco nuestro pequeño partió su merienda con ella -dijo la mujer del portero-.
Jorge había compartido su merienda con Emilita, y muy a gusto habría compartido también su corazón si ello hubiese podido darle gusto.
Cuando los señores catedráticos tenían merienda, que era a menudo, Aquiles era votado por unanimidad presidente de la comisión organizadora...
Se habría dicho un capullo de rosa recién abierto. ¡Y con aquella criatura había partido él un día su merienda! Ella se la había comido con verdadera voracidad, con un gesto de aprobación a cada bocado.