mensajera


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Traducciones

mensajera

messenger

mensajera

apportatrice
Ejemplos ?
Dio a los teucros la triste noticia Iris, la de los pies ligeros como el viento, a quien Zeus, que lleva la égida, enviara como mensajera.
¿Veis flotar entre las sombras los extremos de su diáfano schal y las orlas de su blanca túnica? ¿Percibís la fragancia que la precede como la mensajera de un genio?
¡Oh, si alcanzara, cándida María, Perdida gloria mía, A enviarte con ese águila un suspiro! ¡Si alcanzara esa osada mensajera A decirte siquiera Que aun por tu solo amor canto y respiro!
Tomé, huyendo, del palacio la marmórea escalera: mas de Rosa mensajera me abordó una dueña allí y me dió una margarita: flor, oráculo de amores, que en la lengua de las flores significa: «¿Me amas?
¡Buen ánimo! Prosigamos; que, también, Don Duarte, yo tengo allá una mensajera con su traza y invención. Toquera Mari-Ramírez, un billete me llevó para la cuñada vuestra, que ya este nombre le doy.
Luego fue una a dar las nuevas a su señora, la cual estaba haciendo centinela al sueño de su esposo; y, cuando la mensajera le dijo que ya subía el músico, se alegró y se turbó en un punto, y preguntó si había jurado.
Como de la hendedura de un peñasco salen sin cesar enjambres de abejas, que vuelan arracimadas sobre las flores primaverales y unas revolotean a este lado y a otras a aquél, así las numerosas familias de guerreros marchaban en grupos, por la baja ribera, desde las naves y tiendas a la junta. En medio, la Feme, mensajera de Zeus, enardecida, les instigaba a que acudieran, y ellos se iban reuniendo.
Entonces la mensajera Iris fue en busca de Helena, la de níveos brazos, tomando la figura de su cuñada Laódice mujer del rey Helicaón Antenórida, que era la más hermosa de las hijas de Príamo.
Y hablando primero con Iris, profirió estas aladas palabras: —¡Anda, ve, rápida Iris! Anuncia esto al soberano Poseidón y no seas mensajera falaz.
La mensajera de Zeus se detuvo cerca de Príamo y hablándole quedo, mientras al anciano un temblor le ocupaba los miembros, así le dijo: —Cobra ánimo, Príamo Dardánida, y no te espantes; que no vengo a presagiarte males, sino a participarte cosas buenas: soy mensajera de Zeus, que aun estando lejos, se interesa mucho por ti y te compadece.
La mensajera del Olimpo ha venido por orden de Zeus a encargarme que vaya a las naves de los aqueos y rescate al hijo, llevando a Aquileo dones que aplaquen su enojo.
Ruega, pues, a Zeus Ideo, el dios de las sombrías nubes, que desde lo alto contempla la ciudad de Troya, y pídele que haga aparecer a tu derecha su veloz mensajera, el ave que le es más cara y cuya fuerza es inmensa, para que en viéndola con tus propios ojos, vayas, alentado por el agüero, a las naves de los dánaos, de rápidos corceles.