mendigo


También se encuentra en: Sinónimos.

mendigo, a

(Del lat. mendicus.)
s. Persona que pide limosna habitualmente el mendigo agradecía las monedas que le daban. indigente, pobre, mendicante, mendigante

mendigo, -ga

 
m. f. Persona que habitualmente pide limosna.

mendigo, -ga

(men'diγo, -γa)
sustantivo masculino-femenino
persona que habitualmente pide limosna Había un mendigo en la puerta de la iglesia.
Sinónimos

mendigo

, mendiga
Traducciones

mendigo

žebrák

mendigo

Bettler

mendigo

kerjäläinen

mendigo

tigger

mendigo

żebrak

mendigo

tigger

mendigo

prosjak

mendigo

乞食

mendigo

거지

mendigo

bedelaar

mendigo

mendigo

mendigo

tiggare

mendigo

ขอทาน

mendigo

dilenci

mendigo

người ăn xin

mendigo

乞丐

mendigo

просяк

mendigo

乞丐

mendigo

/a
A. SM/Fbeggar
B. ADJ (Méx) (= cobarde) → yellow, yellow-bellied
Ejemplos ?
Él, buscando el peligro en la batalla que necesitaba dél, se dio lo que deseaba y se ahorró la molestia del pedir. Tienen acabado y mendigo el mundo, no los premios que se piden por los servicios sino los premios que se piden por los premios.
Ante la puerta de la iglesia había un mendigo anciano que se sostenía en sus muletas; Juan le dio los peniques que guardaba en su bolso, y luego prosiguió su viaje por el ancho mundo, contento y feliz.
Matan el caso exacto de la estatua, al sabio, a su bastón, a su colega, al barbero de al lado -me cortó posiblemente, pero buen hombre y, luego, infortunado; al mendigo que ayer cantaba enfrente, a la enfermera que hoy pasó llorando, al sacerdote a cuestas con la altura tenaz de sus rodillas...
Cuando tropecé con él andaba descalzo, su turbante era un trapo indecente y su chilaba hubiese avergonzado a un mendigo del Zoco.
Y sin esperar a que nadie le contestara, comenzó a batir con la yema de los dedos y los nudillos, alternativamente, el fondo de un tambor que en forma de florero soportaba bajo el sobaco. Varios campesinos que se hartaban de pescado y cuzcuz en el puesto de un egipcio rodearon encuriosados riosados al mendigo.
Al mendigo de los aduares, que con el belfo colgante, la mirada extraviada, sentado en el lomo de un borrico, con los pies arrastrando junto al suelo, pasa frente a todos, con la pobreza de su repulsiva desnudez a la vista de todos.
Es la tercera vez que, frente a sus ojos, pasa ese mendigo, desnudo casi, montado en un borriquillo que apenas se puede mantener en pie.
El mendigo tiene la cabeza arrollada en un trapo, y los restos de un pantalón, y el pecho desnudo. Siempre que este andrajoso entra por la mañana, sale por la tarde, acompañado de algún otro mendigo, tan haraposo como él, tan desnudo como él.
Efectivamente, a la caída del sol, el pordiosero, que entró semidesnudo a la ciudad montado en un borriquillo, viene acompañado de otro mendigo, también semidesnudo, montado en un borriquillo.
Habían visto una taberna al borde del camino y entraron allí para refrescarse, después de haber dejado el saco en la puerta, al lado de un banco de piedra. Encima de ese banco se hallaba sentado un mendigo.
El mendigo oyó que Touéno-Bouéno gemía, se aproximó al saco y se dio cuenta de que dentro había un hombre. - ¿Y por qué ─le dijo─ te han encerrado ahí adentro, muchacho?
Hermana Inés, no concierta con el honor desta casa ver, quien a tal hora pasa, hombres hablando a su puerta. INÉS. Un mendigo remendado que por Dios llega a pedir ¿qué puede dar que decir? CONDE .