Ejemplos ?
París, que por largos siglos mereció dignamente el significativo nombre de Lutecia (ciudad del lodo), vio rebajar el mefitismo de su atmósfera y disminuir el número de fiebres intermitentes cuando en 1184 Felipe Augusto, incomodado en su propio palacio por la fetidez de las calles, mandó empedrarlas todas.