medula

(redireccionado de medulas)
Traducciones

medula

marrow, pith
Ejemplos ?
La historia de la música occidental tal y como se la conoce hoy en día comienza durante la Edad Media cuando la Iglesia católica incluyó ciertos cantos en latín en sus ceremonias y comenzó a utilizar símbolos escritos destinados a ser recordados como indicaciones musicales a la hora de ejecutar los cantos; a estos símbolos se les llamó medulas y sirvieron para el canto gregoriano, llamado antes canto llano, una selección de cantos litúrgicos.
Ruta 14 de Las Medulas "Las Médulas - Castillo de Cornatel" (8 Horas Aprox.) Paradela de Muces también forma parte de la Ruta 14 de Las Medulas.
Mas Acmé, levemente su cabeza girando y dulce de su chico los ebrios ojillos con aquella purpúrea boca suavemente besando, “Así”, dice, “mi vida, Septimillo, a este único dueño sin cesar sirvamos, como a mí un mucho mayor y más acre fuego me arde en mis blandas medulas.” Esto que dijo, Amor, como por la siniestra antes, por la diestra estornudó su aprobación.
85 A él, una vez que con deseosa luz lo contempló la virgen regia –a la cual, espirando suaves olores, un casto lecho en el blando abrazo de su madre alimentaba, cuales los mirtos ciñen del Eurotas las corrientes, o el aura primaveral cría distintos colores–, 90 no antes de él sus flagrantes luces declinó, que en todo su cuerpo concibió una llama, profundamente, y ardió toda en sus más hondas medulas.
Los pulmones, que son las vísceras más blandas, exceptuadas las medulas, y por eso resguardadas por la caja torácica para respirar y aspirar y para emitir o modificar la voz, sirven como fuelles de órgano, a la voluntad del que sopla, respira, habla, grita o canta.
58B No si el guardia yo me fingiera aquel de los cretes, no Ladas yo, o el piealado Perseo, no si el pegáseo vuelo me llevara, no el de Reso, el de la nívea y rauda biga, añade ahí piedepluma y volátiles, y de los vientos al par requiere la carrera, que juntos, Camerio, a mí me dedicaras: agotado yo, aun así, en todas mis medulas, y por muchos desmayos consumido estaría, a ti, amigo, de buscarte.
195 las que a mí, ah triste, de mis extremas medulas a proferir se me obliga, desvalida, ardiente, de amente furor ciega, las cuales, puesto que verdaderas nacen de mi pecho más hondo, vosotras no queráis sufrir que el luto se desvanezca nuestro, sino que con la misma mente que sola Teseo a mí me abandonó, 200 con tal mente, diosas, se manche de muerte a sí y a los suyos.” Después que de su afligido pecho vertió estas voces, suplicio por unas salvajes acciones demandando ansiosa, asintió con su invicto numen de los celestes el regidor, con cuyo movimiento la tierra, y hórridas retemblaron 205 las superficies, y sus rielantes estrellas sacudió el cosmos.
En aquel lance a ti entonces, bellísima Laodamía, 105 arrebatado te fue, que tu vida más dulce y tu aliento, tu matrimonio: en tan gran torbellino a ti absorbiéndote del amor el fervor, que en un abrupto báratro te había hundido, cual cuentan los griegos que Feneo el cileneo casi secaba, ordeñada la laguna, el fértil suelo, 110 ése que en otra época, heridas del monte las medulas, oyó decir él que él lo había cavado, el de falso padre, el Anfitrioníada, en el tiempo en el que con certera saeta los estinfalios monstruos alcanzó por el mandato de un peor amo, de modo que más divinos del cielo hollaran la puerta, 115 y Hebe no de más larga virginidad fuera.
Mas tú que vives tan seguro de la fidelidad de tu hermosa compañera, comienza a cerrar tu puerta a la proximidad de la noche, comienza a indagar quién golpea furtivamente sus umbrales, y por qué ladran los perros en medio del nocturno silencio; qué tablillas le trae y le lleva una ladina sirvienta y qué causa la obliga a dormir tantas veces en lecho separado. Que esta zozobra muerda alguna vez las medulas de tus huesos y preste ocasión y materia a mis astucias.
¿Niño te di de osos y leones por leche las medulas aún calientes, por cubiles y horribles barrancones te hice de niño estrangular serpientes, vencer pardos y tigres a montones, y a aún vivos jabalís sacar los dientes, para que al fin de tanta disciplina te vea el Adonis o Atís de esta Alcina?
El temor enajena al otro bando el sentido, volando de uno en uno; entrábase importuno por la puerta de la opinión incierta, y siendo dentro en el íntimo centro allá del pecho, les dejaba deshecho un hielo frío, el cual como un gran río en flujos gruesos por medulas y huesos discurría.
470 El que lo ahuyenta obtuso es y tiene bajo la caña plomo. Este el dios en la ninfa Peneide clavó, mas con aquel hirió de Apolo, pasados a través sus huesos, las medulas.