medroso

(redireccionado de medrosa)
También se encuentra en: Sinónimos.

medroso, a

(Del lat. vulgar metorosus, miedoso.)
1. adj./ s. Que es propenso a sentir miedo no seas medroso e intenta afrontar el peligro con serenidad; se dirigió a su superior con actitud medrosa. temeroso, pusilánime
2. adj. Que causa miedo la niebla daba un aspecto medroso al pantano. inquietante

medroso, -sa

 
adj. Temeroso, pusilánime, que de cualquiera cosa tiene miedo.
Que infunde o causa miedo.
Sinónimos

medroso

, medrosa
adjetivo y sustantivo
1 miedoso, meticuloso, minucioso, temeroso, tímido, pusilánime, cobarde*, gallina, cagón, cagado, cagueta, apocado, corto, encogido. valiente, audaz.
Miedoso es más general; medroso es de uso culto y literario; meticuloso se aplica pralte. a la persona que obra con cuidado extremado por no incurrir en falta, y por ello se acerca mucho a minucioso; temeroso es de significación menos intensa, y se aplica generalmente al que circunstancialmente siente un temor, en tanto que tímido se refiere al carácter; el tímido, como el pusilánime y el cobarde* (más intenso), son temerosos habituales. Gallina, cagón y cagado son sinónimos populares o intensivos de cobarde. La falta de desembarazo, la inseguridad en sí mismo del tímido, coinciden con encogido, apocado y corto.

medroso:

miedosoapocado, pusilánime, asustadizo, achantado, cobarde,
Traducciones

medroso

Hasenfuß

medroso

pavido

medroso

ADJfearful, timid
Ejemplos ?
Tejedora: teje en tu hilo La inercia de mi sueño y tu ilusión confiada; Teje el silencio; teje la sílaba medrosa Que cruza nuestros labios y que no dice nada; Teje la fluida voz del Angelus Con el crujido de las puertas: Teje la sístole y la diástole De los penados corazones Que en la penumbra están alertas.
En un pilar apoyado de una callejuela angosta, por do un largo pasadizo en la plaza desemboca, hay un hombre que está en vela, y a quien la noche medrosa presta contornos fantásticos y faz amenazadora.
Al pie del altar calado entre las sombras perdida, como en féretro enlutado quedó olvidada una flor; una muger que murmura una plegaria medrosa; ostenta mas su hermosura en la mejilla el dolor.
Vosotras las inspiradas por el ígneo espíritu de la sublime lucha; vosotras las fuertes, las justicieras, las hermanas del esclavo rebelde y no las siervas envilecidas de los señores feudales; vosotras que habéis hecho independiente vuestra conciencia cuando millares de hombres viven aún en la sombra medrosa del prejuicio...
Paróse en medio la estancia Por fin, y en su encantadora Sobrina puso los ojos Dó la rábia se le asoma; Y él altivo y ella humilde, El feroz, ella medrosa Bien comparárseles puede Al milano y la paloma.
Si ves el ciervo herido Que baja por el monte, acelerado Buscando dolorido Alivio del mal en un arroyo helado, Y sediento al cristal se precipita, No en el alivio en el dolor me imita, Si la liebre encogida Huye medrosa de los galgos fieros, Y por salvar la vida No deja estampa de los pies ligeros, Tal mi esperanza en dudas y recelos Se ve acosa de villanos celos.
Dice, asimismo, la pendencia que con vos tuvo, y que cuando fue por Cornelia encontró con Sulpicia, su doncella, que es aquella mujer que allí viene, de quien supo que Cornelia no había una hora que había parido, y que ella dio la criatura a un criado del duque, y que luego Cornelia, creyendo que estaba allí el duque, había salido de casa medrosa, porque imaginaba que ya vos, señor Lorenzo, sabíades sus tratos.
Qué dijo aquella voz medrosa y sobrehumana, nunca pudo saberse; pero al oírla ambos jóvenes se sintieron poseídos de tan profundo terror, que las espadas se escaparon de sus manos, el cabello se les erizó y por sus cuerpos, que estremecía un temblor involuntario, y por sus frentes, pálidas y descompuestas, comenzó a correr un sudor frío como el de la muerte.
El se dentró por una gulunera muy escura y muy medrosa que parecía un socavón, y fué a repuntar por allá a unas californias ondi había muchas escaleras que ganar, y unos zanjones muy horrendos por onde corrían unas aguas muy mugrientas y asquerosas.
Asi llegó á la muralla Del real alcazar en cuya Piedra hay abierto un postigo Por resortes que le empujan, Y al sumirse de la sombra Por él la informe figura (32) A merced de una linterna Que tras el postigo alumbra Se dejó ver claramente Aquella vision nocturna, Que aunque enlutada y medrosa Era una muger en suma.
Sus delgados miembros y la infantil inconsciencia del moreno rostro en el que brillaban dos ojos muy abiertos como de medrosa bestezuela, lo impresionaron desfavorablemente, y su corazón endurecido por el espectáculo diario de tantas miserias, experimentó una piadosa sacudida a la vista de aquel pequeñuelo arrancado a sus juegos infantiles y condenado, como tantas infelices criaturas, a languidecer miserablemente en las humildes galerías, junto a las puertas de ventilación.
Revolcándose en su lecho, rasgando sus vestiduras, paseándose sin tino por la cámara, que alumbra una lámpara medrosa que en el cortinaje abulta vagas sombras..., ¡infelice!