mazo

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mazo

1. s. m. Martillo grande de madera. maza
2. Maza pequeña, como la usada para machacar una cosa en el mortero trituró los granos con el mazo.
3. Manojo de cosas colocadas juntas en la misma posición tienes que cortar el mazo de cartas y elegir una de cada montón . fajo, manojo
4. JUEGOS Combinación del seis, el siete y el as de un mismo palo en el juego de naipes de la primera.
5. mazo rodero NÁUTICA El de forma prismática que sirve para hacer estopa machacando los cabos usados en un barco.
6. a mazo y escoplo loc. adv. Con firmeza.

mazo

 
m. Martillo grande de madera.
Porción de cosas atadas formando grupo.

mazo

('maθo)
sustantivo masculino
1. martillo pesado el mazo de los obreros
2. palo de madera pequeño para machacar Partía las nueces con el mazo.
3. conjunto de cosas agrupadas que forman un fajo un mazo de cartas
Sinónimos

mazo

sustantivo masculino
Traducciones

mazo

SM
1. (= martillo) → mallet; [de mortero] → pestle; (= porra) → club; [de croquet] → mallet; [de campana] → clapper (Agr) → flail
a Dios rogando y con el mazo dandoGod helps those who help themselves
2. (= manojo) → bunch, handful; (= fardo) → bundle, packet, package (EEUU); [de papeles] → sheaf, bundle; [de naipes] → pack; [de billetes] → wad, roll
3. (= persona) → bore
Ejemplos ?
Sin poder aprovechar la caudalosa corriente del río, que pasaba al Cerro, debido a su nivel más bajo, traían el agua de tres y cuatro leguas de distancia, para mover los ingenios. Cada ingenio tenía siete a ocho mazos de hierro, que subían y bajaban dando golpe hasta moler el metal como harina.
El desgraciado perdía el sueño y el apetito; sus noches eran infiernos de pesadilla; las hipótesis martilleaban su cráneo como mazos fragorosos, y creía tener en los sesos una campana, cuyo badajo, a todo vuelo, le golpeaba, vibrando.
Sus ventanas daban a la calle Rivadavia, y los transeúntes al pasar veían correctamente alineadas desde la vereda en una estancia de pino tea resmas de papel salmón, verde, azul y rojo, rollos de papel impermeable, veteado y duro, bloques de papel de seda y papel llamado de manteca, cubos de etiquetas con policromas flores, mazos de papel floreado, de superficie rugosa y estampados búcaros pálidos.
Esta se obliga a pagar un real por cada libra del que sea útil. 3º. Que deben presentarlo en mazos que contengan el dicho peso de libra poco más o menos, excluyéndose el peso de la amarra. 4º.
Pronto hubo cortado en el césped unos cuantos adobes para sostener el futuro techo, cavó, en dos horas, la cueva que necesitaba, cortó algunos mazos de junco y los tendió al sol.
Con él, el gaucho, lo mismo cortará una huasca, emparejará los vasos de su caballo, partirá la carne, se escarbará las uñas y también los dientes, como degollará un animal y lo desollará, o podará una planta, hará las tarjas del recuento, sangrará su caballo y lo tuzará; de un tajo, partirá la jugosa sandía, y la punta del cuchillo será el tenedor; con el cuchillo, se señala los animales y se pica el tabaco, y también se corta los mazos de paja para techar la choza.
Más de una vez, al observar, vi que los ojos de la muchacha se posaban en la embalsamada cosecha traída de Valencia o de Murcia, los mazos de claveles cuyos rabos empapaba y salpicaba de bolas de azófar el agua, los haces de rosas y de narcisos cuyos colores claros reían al sol.
Que debe tener el mismo largo de los mazos de saña. 5º. Que los que quieran sembrarlo, antes de verificar la siembra, deben presentarse a la dirección o al administrador de su distrito, avisando qué cantidad piensan sembrar, cuál es su nombre y apellido, el lugar destinado para la sementera y el de su residencia y habitación.
En el forro de mi manga encontraron todas las cartas esenciales en el écarté, y en los bolsillos de mi bata una serie de mazos de barajas idénticos a los que utilizábamos en nuestras partidas, con la única excepción de que las mías eran lo que técnicamente se denomina arrondées: los honores eran levemente convexos en las puntas, las cartas más bajas, levemente convexas a los costados.
Los yuyeros se asombraron al principio. Luego supieron el destino de aquellos miles de mazos que Mojarra traía de la sierra. Al fin fueron muchos los que comenzaron a cruzar quebradas y torrentes y volvían con los carritos pertigueros llenos de plantas.
Es un trabajo penoso, con el agua hasta la rodilla cuando no hasta la barriga; pero, cuando uno trabaja para sí, no hay cansancio que valga, y sin apurarse, pero con constancia sin igual, pasaba los días Benjamín cortando, tendiendo, sacudiendo, atando y apilando mazos y mazos.
Ya escucho golpes secos de mazos y de azuelas, silbidos cariñosos, nombres de bueyes que en besana entran y uno que suena compasado ruido como de riego de menudas perlas al desplegarse el abanico de oro de la simiente que los mozos riegan.