maroma


También se encuentra en: Sinónimos.

maroma

(Del ár. vulgar mabruma, trenzado.)
1. s. f. Cuerda gruesa de esparto, cáñamo u otras fibras vegetales o sintéticas el pasamanos de la escalera es una gran maroma.
2. Amér. ESPECTÁCULOS Función de acrobacia.
3. Amér. ESPECTÁCULOS Voltereta o pirueta de un acróbata.
4. Amér. Voltereta política, cambio oportunista de opinión o de partido.
5. Argent. Lío, desorden.

maroma

 
f. Cuerda gruesa de esparto o cáñamo.
Sinónimos

maroma

sustantivo femenino
Traducciones

maroma

corda, maroma

maroma

rope

maroma

Seil

maroma

corda

maroma

corde

maroma

corda

maroma

حبل

maroma

въже

maroma

maroma

maroma

reb

maroma

חבל

maroma

ロープ

maroma

rep

maroma

เชือก

maroma

SF
1. (= cuerda) → rope
2. (LAm) (= cuerda floja) → tightrope
3. maromas (LAm) → acrobatics pl, acrobatic stunts
hacer maromas = maromear
Ejemplos ?
Hay quien asegura que puede tener significado de cuerda o maroma, que se corta y puede ser posible en orden a la orografía del terreno veteado de cortados.
n cabrestante, cabestrante o árgano es un dispositivo mecánico, compuesto por un rodillo o cilindro giratorio, impulsado bien manualmente o por un animal, o bien por una máquina, de vapor, eléctrica o hidráulica, unido el cilindro o rodillo a un cable, una cuerda o una maroma, que sirve para arrastrar, levantar y/o desplazar objetos o grandes cargas.
A partir de aquí, se irán sucediendo continuados éxitos como De Getafe al paraíso, o la familia del Tío Maroma, o La verbena de la Paloma.
Para purgar el mundo de esta peste no requirió el paladín cadena: le presta el árbol mismo la maroma que para atarlos por las barbas toma.
Y, sigún me contó a mí mi pairino, el señor Toño el Clavija, al que ustés conocerán porque es más conocío que la ruá y tiée un puesto de berza pela por medio con el de Antoñico el Cerrojazo, que tamién se las trae, poique ese Cerrojazo fue el que mató a Toñico el Cardenales en la calle de la Armona, que ustés oirían contar la faena poique la cosa dio mucho ruío y con razón, poique el Cardenales la pintaba de retaco sin seguro y además le había dao mucho cartel el haberle quitao como le quitó a un tal don Curro la jembra que tenía, que, según cuentan, era un monumento de bonita, con ca ojo como un tazón y con una mata de pelo más larga que una maroma...
En la tarde del 8 de Septiembre, día en que medio Lima concurría á las fiestas que se efectuaban en homenaje á la Virgen de Cocharcas, fiestas que, después de la solemne misa y procesión, concluían con opíparo banquete dado en el con- ventillo por el canónigo capellán, lidia de toretes, jugada de gallos, maroma y castillitos de fuego, entró á la picantería una negra que llevaba en brazos una preciosa niña, de raza blan- ca, y que revelaba tener nueve ó diez meses de nacida.
Allí estuvieron tres años agarrados a la maroma, hasta que, satisfechos sus jueces y la vindicta pública, los mandaron de retorno a su país con algunos vicios de más y mucha vergüenza de menos.
Al principio yo empezaba a llenar mi canasto con mucho juicio; pero de repente lo abandonaba en manos de una de mis hermanas, y corría tras de algún brillante insecto o pintada mariposa, o atravesaba, haciendo maroma sobre las piedras, el río del Boquerón, y desde allí recitaba mis versos favoritos.
En la barra del Ñacanguazú, la barrera flotante contuvo a los primeros palos que llegaron, y resistió arqueada y gimiendo a muchas más; hasta que al empuje incontrastable de las vigas que llegaban como catapultas contra la maroma, el cable cedió.
Pasaje del Rio.- No tiene puente este rio; dicen que lo tuvo un tiempo. El ynbierno se pasa con una / balsa, (l)a que llaman barbacoa, con una maroma como por barca.
Ya la falange de los Argivos se encaminaba desde Ténedos a nuestras conocidas playas en sus bien armadas naves, a favor del silencio y de la protectora luz de la luna, y apenas la real encendió una hoguera en su popa para dar la señal, cuando Sinón, defendido por los hados de los dioses, crueles para nosotros, abre furtivamente a los Griegos encerrados en el vientre del coloso su prisión de madera; devuélvelos al aire libre el ya abierto caballo, y alegres salen del hueco roble, descolgándose por una maroma, los caudillos Tesandro y Esténelo y el cruel Ulises, Acamante, Toas y Neptólemo, nieto de Peleo, y Macaón el primero, y Menelao, y el mismo Epeos, artífice de aquella traidora máquina.
Jesucristo ha dicho a sus discípulos: “No amontonéis tesoros en esta tierra, porque donde están vuestros tesoros está vuestro corazón”; y otra vez: “es más fácil que una maroma pase por el agujero de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos” (Me imagino la cara que deben poner los piadosos y ricos burgueses protestantes de Inglaterra y de Estados Unidos, de Alemania, de Suiza, al leer estas sentencias tan decisivas y tan desagradables para ellos).