marisma


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marisma

(Del lat. maritima, costa del mar.)
s. f. GEOGRAFÍA Terreno bajo a orillas del mar que se inunda con las mareas.

marisma

 
f. geol. Zona baja, llana o suavemente ondulada, que es invadida por el agua del mar o de los ríos, formada por arenas o limos.

marisma

(ma'ɾizma)
sustantivo femenino
terreno que ha sido invadido por aguas de un mar o de un río La marisma es un terreno inundable.
Sinónimos

marisma

sustantivo femenino
Traducciones

marisma

Marsch, Watt, Sumpf

marisma

marsh

marisma

maremma, palude

marisma

bažina

marisma

marsk

marisma

suo

marisma

marais

marisma

močvara

marisma

marisma

습지

marisma

moeras

marisma

sump

marisma

bagno

marisma

pântano

marisma

myr

marisma

บึง

marisma

bataklık

marisma

đầm lầy

marisma

湿地

marisma

Блато

marisma

SF (= pantano) → salt marsh; (= tierras de arena) → mud flats pl
las marismas del Guadalquivirthe Guadalquivir marshes
Ejemplos ?
Este distrito de Pasajes surge en la segunda mitad del siglo XIX en la desembocadura de la regata de Molinao, donde había una marisma pantanosa que en pleamar se veía anegada por el agua.
Se trata de un parque marítimo-terrestre de 5077 hectáreas, 1.152 marinas y 3.925 terrestres, que incluye el acantilado de La Breña, situado entre Los Caños de Meca y Barbate, con el monte de pinos de su parte superior y la franja marítima a sus pies, así como las marismas del río Barbate, que desemboca en la localidad del mismo nombre; y las zonas añadidas en 2005 conocidas como Monte Marismas, los Montes Quebradas y Peña Cortada, en la localidad de Vejer de la Frontera. El parque está constituido principalmente por tres elementos: acantilados, pinar y marisma.
La ciudad fue consagrada a Artemisa (uno de sus sobrenombres era Ortigia) y tomó el nombre de una laguna o marisma que se llamaba Syraco (nombre indígena), en los alrededores.
El comandante Lorrain murió en el campo del honor, en Montereau, dejando a su viuda, de veintiún años, con una hija de catorce meses, sin otra fortuna que la viudedad a que tenía derecho y la herencia que pudiera obtener de los señores de Lorrain, comerciantes al por menor de Pen-Hoël, pueblo vendeano enclavado en el país que llaman la Marisma.
La joven señora de Lorrain murió tres años después del segundo y funesto casamiento de su madre, en 1819, casi al mismo tiempo que ella. Era frágil, menuda y delicada, y el aire húmedo de la Marisma la perjudicó.
Entre el Aqueronte y el Océano corre un tercer río, que no lejos de su fuente cae en un vasto lugar de fuego, donde forma un lago mucho más grande que nuestro mar y en el que se ve hervir el agua mezclada con fango, y saliendo de allí negro y lleno de barro recorre la Tierra y va a parar a la marisma Aquernoiada sin que sus aguas se confundan.
Es celebrado el pozo de Valcargado, de donde se sacan en cada un año de ocho á nueve fanegas de sal, para el abasto de la villa, y de otros muchos lugares. En el cortijo de Ruchena, y en la marisma hay otras salinas, que cuesta trabajo el impedir no se cuaje la sal.
De aquí los calientes manantiales y portador de lentisco se alcanza el Literno y arrastrando bajo su abismo mucha arena el Volturno, y concurrida de nevadas palomas Sinuesa, 715 y las Minturnas graves y a la que sepultó su ahijado y de Antífates las casas y Tracas sitiada de marisma y la tierra circea y de denso litoral Ancio.
Púsose allí de codos, con la cabeza entre las manos, y permaneció pensativa durante una hora, ocupada en recordar la Marisma, el barrio de Pen-Hoël, los peligrosos viajes emprendidos por un estanque en una barca que el pequeño Santiago desataba para ella de un viejo sauce, luego, los rugosos rostros de su abuelo y su abuela, la doliente cabeza de su madre y la hermosa fisonomía del comandante Brigaut.
Çerca una marisma, Tumba era clamada, Façiase una isla cabo la orellada, Façie la mar por ella essida e tornada, Dos veçes en el dia, o tres a la vegada.
A pesar de las tinieblas él sabía que se encaminaba hacia un paisaje claro y penetrante. Rápidamente se encontró en las orillas de una marisma, cargada de flexibles juncos.
El grave hedor que la marisma exhala pronto la nave de aquel puerto echa: hizo un gregal allí sus velas ala y, tras ir bordeando a la derecha, al fin en Pafos hace nueva escala, donde tropa y pasaje allí aprovecha una en mercar, el otro en la noticia de aquella isla de amor y de delicia.