maravillarse

maravillarse

(maɾaβi'ʎaɾse)
verbo pronominal
sentir admiración o asombro grandes maravillarse con un paisaje
Traducciones

maravillarse

marvel, wonder
Ejemplos ?
Pasó la noche, durante la cual los hombres no hicieron otra cosa que sorber por la nariz aquella especie de éter mágico; y cuando tornó a brillar la luz, vino Siva de nuevo a renovar sus proposiciones de muerte. Los hombres, al oírle, comenzaron por maravillarse y acabaron por reírsele en las barbas.
No debe nadie maravillarse de que en aquellos siglos, to- mase la sociedad muy á pecho los enjuagues de un capítulo frailesco: pues, si no miente el duque de Frías, hasta los san- tos en cierne se empeñaban con Dios para el triunfo del candi- dato de sus simpatías.
Nada hay más extraordinario en la vida del magisterio que escuchar las sonrisas de sus pequeños educandos al maravillarse de los cambios e intercambios que pueden darse entre las palabras y decir muchas cosas sorprendentes, “mágicas”.
Enseguida, sin embargo, el joven olvidó maravillarse de lo que le había sucedido ante su asombro al conocer las transformaciones sociales por las que había pasado el mundo mientras él yació dormido.
El inventor trae en su mano un regalo de mayor riqueza u ocio para todos los que vivimos en la Tierra, y no hay que maravillarse de que la gratitud de la gente haga de la recompensa del inventor lo más envidiable que un benefactor público puede ganar." "Ahora, Florence, dinos de qué manera la multitud de diferentes intereses creados en los que consistía el capitalismo privado actuaba para producir un antagonismo hacia los inventos y las mejoras." CÓMO EL PROGRESO ERA ANTAGONISTA DE LOS INTERESES CREADOS.
"En pocas palabras, como es preciso en un discurso de estas características, he aludido a algunas de las causas que prepararon las mentes de los hombres para el cambio del antiguo orden al nuevo, así como algunas causas del conservadurismo de la desesperación que durante un tiempo lo retrasó aun cuando el momento propicio ya había llegado. Maravillarse de la rapidez con la cual se completó el cambio después de que su posibilidad fue sopesada por primera vez, es olvidar el efecto embriagador de la esperanza sobre las mentes largo tiempo acostumbradas a la desesperación.
Antes bien: se habían persuadido ellos mismos que ninguno podía conseguir o conservar en la ciudad puesto alguno visible y eminente sin la elocuencia; ni hay que maravillarse, pues eran sacados aun contra su voluntad a orar en presencia del pueblo: y era poco decir brevemente en el Senado su parecer, si no lo defendía con ingenio y elocuencia; y también cuando tuviesen que responder por sí mismos si eran acusados por envidia o por algún delito; cuando eran precisados a ser testigos y dar su declaración en público, sin que valiese la excusa de ausencia o el darla por escrito, sino que eran obligados a orar en propia persona y delante del concurso.
Por eso no hay que maravillarse de que hasta las luchas de barricadas libradas con el mayor heroísmo —las de París en junio de 1848, las de Viena en octubre del mismo año y las de Dresde en mayo de 1849—, terminasen con la derrota de la insurrección, tan pronto como los jefes atacantes, a quienes no frenaba ningún miramiento político, obraron ateniéndose a puntos de vista puramente militares y sus soldados les permanecieron fieles.
San Francisco se regocijaba y recreaba juntamente con ellos, sin dejar de maravillarse de ver semejante muchedumbre de pájaros, en tan hermosa variedad, y la atención y familiaridad que mostraban.
Oyendo tan halagüeñas razones, paró algún tanto la pelea; alzaron todos la vista, y viendo en el aire aquel espantajo voceador, no pudieron menos de maravillarse; y él, valiéndose de la turbación que su presencia les había causado, prosiguió diciendo: -Mi hermano Apolo quiere que dejéis las armas por una y otra parte; y a vosotros, quienquiera que seáis, hombres desconocidos y revoltosos, os ordena que si alguna pretensión tuviereis, me la digáis al instante sin andaros en ambages ni tranquillas; que como ella sea justa, desde luego quedaréis servidos; porque de no hacerlo así, por el alma de mi madre os juro que yo os daré a conocer del modo con que se debe tratar a los dioses.
Se os ha dicho nihil mirari!, no maravillarse de nada; pues yo os digo, en verdad: admiradlo todo, creedlo todo, todo es verdad, todo es uno y lo mismo...
Aún hoy... QUINCE La ciencia es el camino más intenso para maravillarse con la creación. Los conocimientos que los científicos han ido reuniendo pacientemente para descubrir y explicar todo lo que existe en el universo son infinitos, como infinita es la labor de amor que la energía creadora, aquello por lo cual todos existimos, ha desplegado desde siempre.