mantel

(redireccionado de manteles)
También se encuentra en: Sinónimos.

mantel

(Del lat. mantele, toalla.)
1. s. m. Prenda con que se cubre la mesa para comer pon el mantel de cuadros en la mesa, por favor.
2. RELIGIÓN Prenda con que se cubre la mesa del altar.
3. a manteles loc. adv. De manera cómoda y confortable.
4. en mantel loc. adj. HERÁLDICA Se aplica al escudo mantelado.
5. levantarse de los manteles Levantarse de comer o de la mesa eran las cinco de la tarde y aún no se habían levantado de los manteles.

mantel

 
m. Tejido con que se cubre la mesa para comer.
Lienzo mayor con que se cubre la mesa del altar.

mantel

(man'tel)
sustantivo masculino
pieza de tela usada para cubrir la mesa a la hora de comer un mantel de hule blanco
Sinónimos

mantel

sustantivo masculino
Traducciones

mantel

tablecloth, table‐cloth

mantel

nappe

mantel

tovaglia

mantel

ubrus

mantel

borddug

mantel

pöytäliina

mantel

stolnjak

mantel

テーブルクロス

mantel

식탁보

mantel

bordduk

mantel

obrus

mantel

bordsduk

mantel

ผ้าปูโต๊ะ

mantel

khăn trải bàn

mantel

台布

mantel

SM (para comer) → tablecloth (Rel) → altar cloth
una cena de mantel largo (Cono Sur) → a formal dinner
levantar los mantelesto clear the table
poner los mantelesto lay the table
mantel individualplace mat
Ejemplos ?
Y, mientras que tiramos las cortinas y tiendas en aquel lugar alzamos, dispusimos los fuegos y cocinas y mesas con manteles preparamos, corría el rey las selvas convecinas a la busca de cabras o de gamos; trayendo a dos criados a su zaga, para que el porte del carcaj se haga.
Tiene la casita una hermosísima mesa de caoba inglesa para comer en número considerable de personas; y su servicio completo de manteles, servilletas, cucharas, tenedores, y cuchillos de todas clases, así como un servicio completo de loza y cristales para comida, dessert, café, té y helados, inclusive tarros de estaño a la parisiense (que no están sujetos a agujerearse como los de lata que se usan en Chile) para helar, y moldes para helados.
Doña Manuela Ozores y Doña Juana Pacheco, que traían una conversación en voz baja, callaron, también dispuestas a escuchar el relato... Y en estas andanzas llega la hora de hacer penitencia, que fué ante los regios manteles según profecía de Su Ilustrísima.
Entreme a comer en una fonda, y no sé por qué me encuentro llenas las mesas de un concurso que, juzgando por las facultades que parece tener para comer de fonda, tendrá probablemente en su casa una comida sabrosa, limpia, bien servida, etc., y me lo hallo comiendo voluntariamente, y con el mayor placer, apiñado en un local incómodo (hablo de cualquier fonda de Madrid), obstruido, mal decorado, en mesas estrechas, sobre manteles comunes a todos...
Ida la vieja, se sentaron todos alrededor de la estera, y la Gananciosa tendió la sábana por manteles; y lo primero que sacó de la cesta fue un grande haz de rábanos y hasta dos docenas de naranjas y limones, y luego una cazuela grande llena de tajadas de bacallao frito.
Acabóse la cena, alzaron los manteles; y, en tanto que don Rafael se desnudaba, habiéndole dicho lo que del mancebo sospechaba, con su parecer y licencia se apartó con el mancebo a un balcón de una ancha ventana que a la calle salía, y, en él puestos los dos de pechos, Teodoro así comenzó a hablar con el mozo: -Quisiera, señor Francisco -que así había dicho él que se llamaba-, haberos hecho tantas buenas obras, que os obligaran a no negarme cualquiera cosa que pudiera o quisiera pediros; pero el poco tiempo que ha que os conozco no ha dado lugar a ello.
Pedía la palabra, se ponía sobre la mesa hollando los manteles, y suplicaba con lágrimas en los ojos a todos aquellos borrachos que salvasen la ciencia, que procurasen la santa armonía, porque él, en el fondo de su alma, siempre había suspirado por la armonía del análisis y de la síntesis, de Tula y la virtud, de la fe y la razón, del krausismo y los médicos del Ateneo...
Ya todo preparado para la cena, que debía ser a las nueve de la noche; acudieron con puntualidad los convidados y fueron recibidos por los gallardos y amables esposos, en la amplia cocina de la casa, que estaba en el piso bajo y que era también comedor y estrado o sala de recibimiento. La mesa se veía en el centro, cubierta de blancos y limpios manteles y aderezada con flores y frutas.
Un día el padre pudo proporcionarse uno que un amigo suyo, que vivía a algunas leguas de distancia, había cogido en el nido; se lo llevó a su casa, criole con tanto mimo que el pájaro hacía mil monadas, saltaba a la mesa y comía las migajas de pan que quedaban en los manteles y seguía, revoloteando, a los de la casa.
Los manteles, las sábanas y todo eso es lo que más me desanima, Copperfield, y la batería de cocina, las cacerolas, los asadores; es todo tan indispensable, y es caro, sube mucho.
Negaránla, es claro, porque precisamente en el campo es donde estos señores se han empeñado en colocarnos la felicidad terrena, ya bajo el aspecto de encanecido anciano, que perora con más elocuencia que Demóstenes y más profundidad que Sócrates, so la añosa encina, o cabe la parlera fuente; ya bajo el de apuesto galán que cultiva el fértil valle, y aunque suda al sol y come ráspanos y borona, es por la noche bastante sublime para echar un discurso a su novia, que le espera con un ramo de flores, y que no es menos gallarda, menos elocuente ni menos poética que su adorado; ya, en fin, bajo la forma de blancos manteles, doradas frutas, triscador cabrito, fiel y respetuoso can, etc, etc...
Prueba el queso, que es extremo, el de Pinto no le iguala; pues la aceituna no es mala bien puedes bogar su remo. Haz, pues, Inés, lo que sueles, daca de la bota llena seis tragos; hecha es la cena, levántese los manteles.