Ejemplos ?
Un ángulo me basta entre mis lares, un libro y un amigo, un sueño breve, que no perturben deudas ni pesares. Esto tan solamente es cuanto debe naturaleza al parco y al discreto, y algún manjar común, honesto y leve.
Se la pasa hora tras hora sonriendo en su tejedora; sólo aquél que la conozca sabe bien que alguna mosca revoloteando curiosa por metiche y por latosa caída en la telaraña será manjar de la araña.
II Es tu fauna riqueza invaluable Con especies de singular belleza Son sus aves un ejemplo viviente Surcando los aires con mágico esplendor, En sus extensos y majestuosos lagos Se ven delfines y peces de colores Manjar de dioses como la gamitana Y el famoso y gigante pirarucú III De tu suelo extenso y facundo Surgen frutos de mágicos sabores Y jardines de sin igual belleza Como en babilonia la victoria floreció Valerosos colonos y nativos Defendieron con valentía su patria Como herencia dejaron a sus hijos La dicha inmensa de este suelo nacional.
Recuerdo con íntima tristeza que, en una de mis cartas, dos años antes de su muerte, le decía, á propósito de ciertas juveniles y legítimas aspiraciones políticas de que me hablaba: —Calma, amigo mío; la política es manjar para gente gastada.
En una sociedad que carecía de novedades y distracciones y en la cual ni la política era, como hoy, manjar de todos los paladares, cada capítulo ó elección de superior ó abadesa de convento era motivo de pública agitación.
Si Electro ;omo ideal del autor, es un arma de combate contra los abusivos avances de la clerecía jesuítica, contra el fanatismo y contra la superstición, mal se comprende que, como regalado manjar contra la última, se le ofrezca al espectador una supersticiosa aparición.
Al término de la fiesta, los convidados habían salido satisfechos y un poco alegremente atarantados por las cervezas con que habían acompañado el sabroso manjar.
Entonces bajaron por mis trémulas piernas y entonaron diversas cancioncillas que me sonaban amenazadoras: — Te vamos devorar, sí, sí; tendremos un gran manjar, sí, sí.
Mi vista se fijó en un arcón transparente en el cual se podía ver un exquisito manjar; me levanté apresurado por esa hambre que no había podido satisfacer.
Solían divertirse en sacar de su mazmorra a uno de éstos, a quienes desde días antes privaban de alimento; sentarle a la mesa, ofrecerle algún exquisito manjar, y cuando iba a engullirlo, sollozando y aullando de contento, se lo quitaban de la boca y le vertían en ella la ardiente cera de los hachones que alumbraban la orgía.
Pero ya es tiempo de entrar en la historia de las dos im,- provisaciones, historia á la que ha servido de introibo todo el largo párrafo hasta aquí escrito. Una noche charlábase sobre política, manjar de gente ocio- sa, enlre los turtulios del café de Bodegones.
Y allí esperan encontrar, la calma que necesitan; y el anhelo tranquilo, que vendrán mejores días. DULCE COMPETENCIA Teníamos el privilegio, en esta hermosa ciudad; que fábricas de delicias, nos brindaran su manjar.