Ejemplos ?
Al mismo tiempo de darse estos pases, deben mandarse algunos agentes a cada pueblo...
Luego, inmediatamente, deben mandarse agentes en clase de comerciantes...
Y siguió planeando cómo iba a llevarlo a cabo: - Tendrán que ir por correo. ¡Y qué gracioso será esto de mandarse regalos a los propios pies!
Artículo 241. Nunca podrán mandarse fuera del Estado, si no es en un caso de gravedad, y con aprobación del Congreso. Artículo 242.
E Nos el Presidente y Oidores de la Audiencia y Chancillería Real de Su Majestad y que reside en esta ciudad de San Francisco del Quito, etc., hacemos saber a vos el Cabildo, Justicia y Regimiento de esta dicha ciudad de Quito que en esta Real Audiencia de han visto ciertas ordenanzas que por vos el dicho Cabildo parece haberse hecho este presente año, para el buen gobierno de esta ciudad y sus términos, y se pidió confirmación de ellas; y porque conforme a una ordenanza dada por Su Majestad para esta Real Audiencia se han de ver en ella las ordenanzas hechas por los Cabildos de este distrito, para mandarse guardar las que convinieren...
Y tuvo Sebastián que mandarse mudar del rinconcito donde, durante algunos años, había dejado deslizarse su vida de suave holgazanería, únicamente ocupado en criar a su vez, toda una nidada de gauchitos, enseñándoles lo que él mismo sabía: jinetear, enlazar, carnear, esquilar, y cuidar la hacienda paterna de tal modo que aumentase a la vez por los medios lícitos que proporciona la naturaleza y por los ilícitos que, a escondidas, facilita la Fortuna.
Artículo 177.- Quince días después de la fecha en que la asamblea general de accionistas haya aprobado el informe a que se refiere el enunciado general del artículo 172, deberán mandarse publicar los estados financieros incluidos en el mismo, juntamente con sus notas y el dictamen del comisario, en el periódico oficial de la entidad en donde tenga su domicilio la sociedad, o, si se trata de sociedades que tengan oficinas o dependencias en varias entidades, en el Diario Oficial de la Federación.
En una sociedad fundada sobre estos principios, la autoridad no es otra cosa que la voluntad del pueblo, el cual, como único dueño de sí mismo, es también el único que puede mandarse a sí mismo.
Conocedor ya del país y de sus mañas, ganó más todavía que la primera vez; y los cálculos que su buen éxito hizo hacer, a su vuelta, a su desconsolado patrón, demostraron a éste que seguramente haría mejor en vender su tierrita y mandarse mudar él también para la Argentina.
Es que el amigo Liborio no se había ido afuera, solamente a buscar fortuna; dejaba tras sí, al mandarse mudar, al trote largo de su tropilla, a otro gaucho mal herido, después de una pelea, en un boliche; y, aunque bien supusiera que, después de tantos años, nadie se iba a acordar de él quedaba algo irresoluto, entre las ganas de ir y el recelo de ser molestado, sobre todo que nunca había podido averiguar si el herido había muerto o no.
De los demás, el que no era empacador, disparaba; uno había aprendido a sacarse el bozal, cuando estaba en el palenque, y a mandarse mudar, cuando estaba ensillado, lo que ya le costaba a don Nicolás dos recados completos; tropezadores algunos, espantadizos otros, cortándose de la tropilla varios, cuando iban arreados, cada uno tenía su maña.
Con el mismo sistema educaba a sus hijos y manejaba a los peones, de modo que, en la casa, eran a cual más mañero, hasta los mismos perros que nunca sabían, cuando se los llamaba, si debían venir o mandarse mudar, por no ser los chirlos, en la casa, resultado legítimo de algún delito, sino de mero capricho.