Ejemplos ?
¿Cómo das tan largas alas a la libertad de tu mala vida que, sin temor del cielo ni respeto, te enfades de lo que fuera justo alabar?
Vio Laura a Nise en una iglesia, y con lágrimas le pidió desistiese de su pretensión, pues en ella no aventuraba más que perder la honra y ser causa de que ella pasase mala vida.
De las torpes deshonestidades con que honraban a la madre de los dioses sus devotos Bien desearía en el presente asunto no tener por jueces a los que procuran, primero que oponerse, entretenerse con los vicios de su mala vida y costumbres; y únicamente apetecería tener por mi censor al mismo Escipión Nasica, a quien el Senado eligió, como hombre de suma bondad, para recibir la estatua de la madre de los dioses, que introdujeron con pompa y aparato en la ciudad.
Por esta razón, en los mismos libros dice Escipión el Africano: «¿Quién ha habido en la comedia que no haya sido zaherido, o, por mejor decir, quién ha escapado de su crítica, o quién se ha visto perdonado?» Y bien que haya ofendido solamente a Cleón, Cleofonte e Hipérbolo, hombres plebeyos de mala vida, y sediciosos contra la República.
Llovía aún. Hipólita continuó: –Sin inmutarme, le dije: «Doctor, vengo a verlo porque quiero saber lo que es la mala vida». El otro se quedó mirándome asombrado.
Después de reflexionar unos momentos, me dijo: «¿Con qué objeto desea usted saberlo?» Yo le expliqué tranquilamente mis propósitos y él me escuchaba con atención, frunciendo el ceño, cavilando mis palabras. Por fin dijo: «En la mujer se llama mala vida los actos sexuales ejecutados sin amor y para lucrar».
Así como se pueden conocer los males de dos maneras, una con las potencias del alma y otra con los sentidos de los que los experimentan; porque, en efecto, de una manera se saben y se tiene noticia de todos los vicios por la doctrina de la sabiduría, y de otra por la mala vida del ignorante; así también hay dos especies de olvido de los males, porque de un modo los olvida el erudito y docto, y de otro el que los ha experimentado y padecido, el primero olvidándose de la pericia y ciencia, y el otro dejando de sufrirlos.
Y en este tiempo yo passe muy mala vida, ansi por la mucha hambre, como por el mal tratamiento que de los indios rescibia, que fue tal que yo me huve de huyr tres vezes de los amos que tenia, y todos me anduvieron a buscar y poniendo diligencia para matarme : y dios nuestro señor por su misericordia me quiso guardar y amparar dellos.
Pero si por estos motivos creyeron que deben ser aún más temidos y reverenciados, tampoco esto debe creerse, porque es sabido que del mismo modo los adoró Régulo que Mario, y no por eso nos parezca se debe escoger la mala vida, porque se presume que los dioses favorecieron más a Mario que a Régulo, ya que Metelo, uno de los mejores y más famosos romanos, que tuvo hijos dignos del consulado, fue también dichoso en las cosas temporales, y Catilina, uno de los peores, fue desdichado, perseguido de la pobreza y murió vencido en la guerra que tan injustamente había promovido.
Ahora me resta decir de los males que éstos no quieren padecer, como son el hambre, las enfermedades, la guerra, el despojo de sus bienes, ser cautivos y muertos, y otras calamidades semejantes a éstas que apuntamos ya en el libro primero, porque éstas sólo los malos tienen por calamidades, no siendo ellas las que los hacen malos; ni tienen pudor (entre las cosas buenas que alaban en ser malos los mismos que las engrandecen, y más les pesa una mala silla donde descansar que mala vida, como si fuera el sumo bien del hombre tener todas las cosas buenas fuera de sí mismo.
Y dejan los miserables de ser agradecidos a una tan singular misericordia de Dios como ésta; pues habiendo determinado castigar con la invasión de los bárbaros la mala vida y costumbres de los hombres dignos de otro mayor castigo, templó su indignación con tanta mansedumbre, que permitió ante todas cosas que milagrosamente Radagaiso fuese vencido, para que no se diese la gloria, para derribar los ánimos de los débiles a los demonios, a quienes constaba que él rendía culto y adoración.
El dolor que sufren los corazones de los buenos, a quienes persigue la mala vida y reprobadas costumbres de los cristianos malos o falsos, aprovecha a los que le padecen, porque procede de la caridad, por la cual desean que no se pierdan ni impidan a salvación de los otros.