mala

mala

s. f. JUEGOS Malilla, carta de la baraja.

mala

 
f. Malilla (carta).
Traducciones

mala

mean

mala

1 SFbad luck

mala

2 SF (= saco) → mailbag; (= correo) → mail, post
Ejemplos ?
¡Pobrecito! ¡El no sabe nada!... -se apresuró a decir la enferma con amoroso acento -me he puesto mala yo sola... Ya se me va pasando...
-Sería injusto, Agatón, amigo mío, si tuviese tan mala opinión de ti; estoy persuadido de que si te encontraras con un pequeño número de personas a las que creyeras sabias, las preferirías a la muchedumbre; pero nosotros quizá no nos contamos en ese número, porque estuvimos en el teatro y formamos parte del gentío.
Pero gracias a su carácter divino, sea un hábil artista o una mala flautista quien los ejecute, tienen la virtud de arrebatarnos a nosotros mismos y de hacernos conocer a los que tienen necesidad de las iniciaciones y de los dioses; la única diferencia que hay en este asunto entre Marsyas y tú, Sócrates, es que sin necesidad de instrumentos, con simples discursos, haces lo mismo que él.
¡Pídame usted la poca y mala sangre con que entré en esta casa y la mucha y rica que he criado en ella, y toda la derramaré con gusto!...
Y el pueblo se juntó, el cual andaba murmurando de las bulas, diciendo como eran falsas y que el mesmo alguacil riñendo lo había descubierto; de manera que tras que tenían mala gana de tomalla, con aquello de todo la aborrecieron.
-¡Por los clavos de Cristo, señora! ¿Para qué se ha levantado usted, estando tan mala? ¿Para que sean mayores mi sofocación y mi verguenza?
-Tiene usted, señora Condesa, la mala fortuna de albergar en su casa a uno de los hombres más enrevesados e incovenientes que Dios ha echado al mundo.
¡Tertuliano de monjas! ¡No me moriré yo sin que me pague esta mala partida que me ha jugado hoy, al dejarme en poder de mis enemigos!
Angustias le miró muy contenta, y dijo con noble fogosidad: -No estoy arrepentida de aquella acción; pues si mucho le admiré a usted al verlo batirse la tarde del 26 de marzo, más lo he admirado luego al oírlo cantar, en medio de sus dolores, la jota aragonesa, para distraer y alegrar a mi pabre madre. -¡Eso es! ¡Búrlese usted ahora de mi mala voz! -¡Jesús, qué diantre de hombre!
Hasta me atrevo a decir que un hombre que ama cometiera una mala acción o recibiera un ultraje sin rechazarlo, no habría padre ni pariente ante quienes este hombre tuviera más vergüenza de presentarse que ante aquel a quien ama.
Y si bien nuestro héroe, con entendimiento y todo, no podía hablar, ni preguntar qué pasaría cuando la Navidad llegase, bien se le alcanzaba que cosa buena no podía ser. No; tenía que ser muy mala, muy cruel, muy terrible.
Por eso no dormía; Por eso le temblequeaban las enclenques piernas, al quedarse abandonado en aquel pazo de carcomidas puertas y tapia desportillada, llena de boquetes. ¡Las onzas! Al olor de las onzas, la gente mala no podía menos de acudir. Y él, ¿cómo las defendía?