majo


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Búsquedas relacionadas con majo: maje

majo, a

1. adj. coloquial Que es guapo o bonito tiene una casa muy maja; ¡qué niño tan majo!
2. coloquial Que es agradable en el trato es un jefe muy majo a pesar de su severidad. simpático
3. coloquial Que está hecho con lujo y elegancia.
4. adj./ s. Se aplica al madrileño del siglo xix que llevaba un traje vistoso y tenía un habla castiza y una actitud arrogante. cañí, manolo

majo -ja

 
adj.-s. Ataviado, lujoso.
Hermoso, guapo, bonito.

majo, -ja

('maxo, -xa)
abreviación
1. persona que es agradable por su aspecto o simpatía una joven maja
2. cosa que es de buena calidad pero que no resulta cara un casa maja
Sinónimos

majo

, maja
adjetivo y sustantivo

majo:

trabucón (NoRAE)macareno, guapo,
Traducciones

majo

Majo

majo

Majo

majo

Majo

majo

Majo

majo

魔女

majo

Majo

majo

/a
A. ADJ (Esp)
1. [persona] (= agradable) → nice; (= guapo) → attractive, good-looking
2. [cosa] → nice
¡qué blusa tan maja!what a nice blouse!
3. (uso apelativo) ¡hola maja! ¿qué tal te va?hello, love! how's things?
oye, majo, haz el favor de callartedo me a favour, will you just shut up?
B. SM/F (Hist) inhabitant of the working-class neighbourhoods of Madrid in the 18th and 19th centuries
V tb maja
Ejemplos ?
l hijo de rana, Rinrín renacuajo Salió esta mañana muy tieso y muy majo Con pantalón corto, corbata a la moda Sombrero encintado y chupa de boda.
La banda, reforzada para esta solemnidad, prorrumpe en marcha estrepitosa. El niño, selvático y majo, se entremece. ¡Infancia harto rara la de esta criatura!
Este tal, galán y apuesto, de cara muy expresiva, de talle en extremo airoso, de aguda fisonomía, con aire matón y jaque, calzas de majo y ropilla, con un inmenso chapeo de alas luengas y tendidas, con su cuera y sus mangotes, y sus frascos en la cinta, de recamos adornada y de escarcela provista, se acerca al rey, y apoyado del arcabuz en la horquilla, y zarandeando el cuerpo, cual hombre que nada admira: «Señor -con ceceo dice, y lengua, aunque gorda, viva-: Cuando mi sargento anoche me dijo que combatía »vuestra alteza en este empeño, preparé varias cosillas; los trastos que en tales lances cualquier hombre necesita.
La variante de Burgos, Salas de los lnfantes, es la más clara de todas: :Qué majo que eres, :qué mal que lo entiendes, :que está el padre en casa :y el niño no duerme.
La madre: «Micaeliña, no te arrugues», por aquí, y «Micaeliña, no te manches», por allá; y la criatura, al principio, respetando mucho la gala; pero, ya se ve, luego se cansó de guardarle miramiento al vestido majo y vino, disparada, a tirarme del balandrán.
Es de primera necesidad que se vista de majo y eche un cuarto a espadas en cualquier funcioncilla de toros extraordinaria que entre señoritos aficionados se celebre, que sí se celebrará; con estas dos cosas será una columna de la patria, y un modelo del buen tono, según los usos del día.
Alto ahí, manojito de clavelinas, que por el alma de mi abuela que esté en gloria, hoy has de sacar ánima del purgatorio dándole a este majo un sí como Cristo nos enseña, ¡Jinojo!
Después viene el lujo de la indumentaria: el buen traje de rizo, las polainas de prolijo pespunte, la camisa labrada, la faja que esmaltan flores de seda, el pañuelo majo y la botonadura de plata en el rojo chaleco.
Pues, como digo de mi cuento, iba nuestro galan inquisidor con madama, al canto, midiendo Su-Señoría las losas de la corriente de la calle con aquel cernidillo de menudos pasos, que ensaya una fregatriz que se quiere repulir de damisela cuando (¡flaqueza humana!), no sabré decir si por ir engolondrinado en las glorias del siguiente dia, pudiendo en él mas lo inquisidor que lo galan; ó si, como majo crudo, por ir embebecido segun aquel adagio galante: :::De los dias el de hoy :::De las damas la presente ó bien porque le hicieron alguna empatada las treinta y pico de navidades que arrastraba en cada pié; ello fue que a nuestro decano le faltó el suelo, y Su Señoría dió consigo y la bella compaña en el escotillon de....
Músicos, dueñas, rateros, saltimbanquis y corchetes, tamboriles y danzantes, curiosos e impertinentes. Aquí una moza devota, que el brazo a una vieja tiene, se ajusta en son de maitines con un majo matasiete.
Con estos regalos el pastor, que ya era majo de por suyo, hízose un pasmo de buen mozo; y como entraba tan a menudo en el cuarto de la hija del rey, prendóse ella perdidamente de él.
Allí se encierran, entre espliego, «lesta» y olorosas manzanas, el «dengue» majo, la randada camisa de lino, el «paño» de seda y los brincos de filigrana de plata, galas que sólo salen a relucir el día de fiesta del patrón; allí, en el pico, se esconden, dentro de una media de lana, los ahorros que tantas privaciones presentan, desde el amarillo centén hasta el roñoso ochavo «de la fortuna».