majada


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majada

(Del lat. vulgar maculata < lat. macula , tejido de mallas.)
1. s. f. Lugar donde se recoge el ganado por la noche en el campo. aprisco, cubil
2. Estiércol de los animales.
3. Argent., Chile, Urug. GANADERÍA Manada o hato de ganado lanar.

majada

 
f. Lugar donde se recogen el ganado y los pastores.
Estiércol de los animales.

majada

(ma'xaða)
sustantivo femenino
1. sitio donde duermen ganado y pastores Detrás de las colinas hay una majada.
2. estiércol del ganado Usan la majada como abono.
3. grupo de ovejas Ese pastor cuida varias majadas.
Sinónimos

majada

sustantivo femenino
(lugar) aprisco, redil, apero, corte, corral (junto a una casa).
Traducciones

majada

dung

majada

troupeau

majada

قطيع

majada

Стадо

majada

Flok

majada

群れ

majada

무리

majada

Flock

majada

SF
1. (= corral) → sheep pen
2. (= estiércol) → dung
3. (Cono Sur) [de ovejas] → flock; [de cabras] → herd
Ejemplos ?
Cuando llegó, se fue al campo; y como era tiempo en que la tierra valía poco y las ovejas menos, le dio su patrón una gran majada al tercio; lo que hubiera podido serle de gran provecho, si hubiese tenido un poco de suerte, siquiera.
Hoy, era tarde ya; había que aprontarlo todo: preparar el remedio, alistar botellas y recipientes, componer algunos lienzos del corral, muchas cosas; ¡mañana!, pues, empezaría; y soltó la majada.
Y medio kilómetro más allá, fue toda una majada de ovejas, que empezó a disparar, siguiéndose locamente, deshilándose por delante del tren, en forma de arco, hasta que la locomotora la cortó por lo más delgado, matando media docena.
Cerca de tres años, vivieron así; él, cuidando sus ovejas, con el chico, muchas veces, sentado por delante; ella, cuidando la casa, cocinando, lavando, sin salir más que para visitar de cuando en cuando a una vecina, cuyo rancho quedaba bastante cerca para ir de a pie. Una tarde, salió Bacalao a repuntar la majada.
Todos los que estaban en la explanada de la feria se quedaron admirados ante aquel precioso carnero, tan bueno y tan llamativo. Tres hermanos lo compraron con la intención de tener en su majada un reproductor de aquella hermosa especie.
Volvió al campo, quedándose con la majada hasta encerrarla, y, al desensillar, encontró al muchacho dormido en el suelo, con lágrimas a medio secar en las mejillas; lo puso en la cuna que colgaba del techo; buscó, en el rancho y afuera, las huellas de la desaparecida, y por ciertos indicios inequívocos, empezó a sospechar que lo mismo que había venido, lo mismo se había ido.
Si por alguna via clemencia te mouiesse o vn amor intenso te forçasse a ver quien padescia y aquien mas padesciesse, tu gracia e hermosura remediasse: a fe que yo sperasse de remediar la vida: pues dando a caso en ello (aunque es locura crello) segun mi libertad esta perdida y lo que passo e quiero a mi majada arribaras primero Mas que torres de viento...
Y cuando lo vino a visitar y a pedirle trabajo el gringo Giuseppe, le dio una gran majada a interés, sal, yerba y carne a discreción, y tres mancarrones para cuidar las ovejas.
Por ejemplo, una vez que, después de esquilada su majada, vino un aguacero con viento, una tormenta repentina de los mil diablos, que se la arreó a una legua, deshilándose las peladas como cuentas de rosario, por supuesto, antes que él hubiese podido volver de la pulpería donde había ido -por casualidad,- a tomar la tarde, se habían acalambrado más de cien.
Una tarde, al volver del campo y después de haber encerrado la majada en el corral, encontró, sentada en una de las dos cabezas de buey que formaban el juego de asientos del único cuarto del rancho, cerca del fogón, en el cual había dejado cantando sobre las brasas la pava para el mate, una mujer, joven, no mal parecida, vestida pobremente, pero ni más ni menos que la generalidad de los habitantes del campo.
-Demasiado se me van mestizando con las mixturas -decía; aunque más miedo todavía tenían los vecinos a la majada de él, siempre llena de carneros, en toda estación; y ¡qué carneros!, tan emprendedores, e indómitos como fieras.
No se sabe bien lo que ocurrió el lunes, pero algo ha de haber habido, ese día, que imposibilitó el trabajo para el martes, y probablemente para el resto de la semana, o del mes; lo cierto es que llegó la esquila, y que la majada se encontraba en un estado lamentable.