maizal

(redireccionado de maizales)

maizal

s. m. AGRICULTURA Tierra sembrada de maíz esta zona es rica en maizales .

maizal

 
m. Terreno sembrado de maíz.
Traducciones

maizal

cornfield

maizal

SMmaize field, cornfield (EEUU)
Ejemplos ?
Era fresca y fecunda la tierra; crecían en los cercos, en medio de los maizales, campanillas moradas y azules y blancas; y la tierra siempre estaba húmeda.
¿Para qué más? Carlos nació y se crió en Maizales. Hijo de labradores pobres, fue desde los primeros años de vida orgullo de su padre.
Ya tocaba en el ocaso del sol el fúlgido disco, y sobre el campo cayendo leves gotas de rocío, daban vida a los maizales y al retoño ya marchito, cuando en la loma de un cerro a cierto lugar vecino, cuyo nombre no hace al caso, y por eso no le cito, un jinete apareció (11) sobre indefinible bicho, pues desde el lomo a los pechos y desde el rabo al hocico, llevaba más alamares que sustos pasa un marido.
Por ahí adelante, y además por aquellos trigos de Dios (y si no trigos, maizales y bosques de pinos), llevaba Víctor a Cristina, que oía y meditaba, y no sospechaba, o fingía no sospechar, lo que venía detrás de tales lecciones.
Por las tardes, cuando el sol empezaba a declinar, mucho antes de que comenzaran las plegarias del pueblo, gustaba a Sumaj Majta contemplar el campo desde la elevada terraza de su palacio. Placíale ver ondeando la brisa, las enormes hojas frágiles y rumorosas de sus maizales pródigos, mientras las aves cantaban.
Poique pa mí es una puñalá trapera que me dan una pluma que le jurguen con mala intención a la que a mí me esteta to lo que a un hombre le enluta er corazón, y tan es asina, que la otra tarde que la vi yo la mar de cavilosa y me enteré de que se había trompezao con la Rosarillo en ca de la Pechugona, como yo me comí la partía del porqué estaba ella tan de malito encare, le juré que o perdía yo jasta el segundo apellío o tenía ella, antes de que gorviera a crecerle el pelo a los maizales, un mantón y unas arracás doble mejores que las que se pone jasta pa dormir la jembra del Chirimollo.
Cano, con la mejor fe del mundo, persuadido, a fuerza de imaginación, de que estaba poética y místicamente enamorado, en la playa, en el pinar, en los maizales, en el prado oloroso, en todas partes, le recitaba a Cristina con fogosa elocuencia las teorías metafísico-amorosas de su penúltima manera, las que había vertido, como quien envenena un puñal, en la prosa de acero de su penúltimo libro.
Y no reír, si no ríen... Y no cantar, si no cantan... Y no amar, si no aman... Carcajada de maizales. Alegría del alba roja. Sinfonía de máquinas.
Otro yo que es un yo tan complemento como acaso puedan ser los manantiales, los espacios, los planetas, los maizales, las fogatas, las penumbras y hasta el viento.
Estaba todavía muy lejana y se aparecía envuelta en luz azulada y en silencio de paz. Rebaños polvorientos y dispersos adelantaban por un camino de tierra roja abierto entre maizales gigantes.
Las aguas mugían en las hondonadas, las nubes se cernían sobre su cabeza; por entre cardos, rododendros y nieve fue avanzando al calor del sol estival, hasta que dijo adiós a las tierras septentrionales, y entró en una región de castaños, viñedos y maizales.
Y preguntados en que adoravan y sacrificavan y a quien pedian el agua para sus maizales y la salud para ellos, respondieron que a un hombre que estava en el cielo.