maizal

maizal

s. m. AGRICULTURA Tierra sembrada de maíz esta zona es rica en maizales .

maizal

 
m. Terreno sembrado de maíz.
Traducciones

maizal

cornfield

maizal

SMmaize field, cornfield (EEUU)
Ejemplos ?
Un día era la manada de su vecino y compadre don Anacleto que, en un descuido, venía a aprovechar el agua de las bebederas de su jagüel; otro, eran las lecheras de un puestero de «La María» que llegaban hasta la quinta de la estancia y se le metían en el maizal.
Los hombres aran, siembran y cortan el trigo y el maíz. Las mujeres aporcan el maizal, plantan boniatos a estaca y siembran y carpen la huerta de zapallos y sandías.
Acordábase sin cesar del fresco pradito en que apañaba hierba o apacentaba su vaca roja; del soto, en que recogía erizos; del maizal, cuyas panochas segaba riendo; le faltaban aire y luz en el zaquizamí donde dormía, y en la cocina angosta y enrejada en que fregaba pucheros y cazos; y muchas veces soltando el «molido» o el medio limón, dejaba caer los brazos, cerraba los ojos y se veía allá, donde el humo del horno, a guisa de fino velo de tul gris, envuelve la cabaña, a cuya puerta juegan los hermanillos...
Si no me escucháis, el aire helado secará vuestro sembrío, la roña destruirá vuestra era, helará en vuestros campos y se llenarán de gusanos vuestros graneros! ¿Dónde estáis dónde estáis ahora?... –¡Junto al sembrío, en el maizal que va hacia el río! ...
Comprendió también de dónde provenía aquella nefasta invasión, y con larga serie de juramentos en voz alta, dió su maizal por perdido.
Al entrar los romeros por la carretera, en el maizal vecino, ante el inmenso ejército de cañas de maíz, el incomparable patricio maizalense, nuestro amigo el Manco, poseído de bélico ardor, gritaba con potente voz: -¡Firmes, soldados!
Y cuando volvió por fin a echarse,ensangrentado, muerto de fatiga, tuvo que saltar tras las ratashambrientas que invadían literalmente el rancho.Fragoso quedó encantado de aquella brusca energía de nervios ymúsculos que no recordaba más, y subió a su memoria el recuerdo delviejo combate con la irara; era la misma mordida sobre la cruz: ungolpe seco de mandíbula, y a otra rata.Comprendió también de dónde provenía aquella nefasta invasión, y conlarga serie de juramentos en voz alta, dió su maizal por perdido.
Los perros avanzaron cautelosamente sobre el río a flor de piedra, saltando aquí, nadando allá, en un paso que en agua normal no da fondo a tres metros. Sin sacudirse casi, reanudaron el trote silencioso y tenaz hacia el maizal más cercano.
El maizal pasó del verde claro a una blancura amarillenta, y a fines de Noviembre sólo quedaban de él columnitas truncas sobre la negrura desolada del rozado.
Pero las muchachas, aunque feas como espan- tajos de maizal, y tontas como charada de periodista ultramon- tano, podían encontrar marido, fK)r amor á sus monedas, y reclamar la paterna herencia, idea que bastaba para que el señor padrastro frunciera el entrecejo.
Y mientras tanto, los toritos y vaquillonas amansados en el tambo, habían aprendido a colocarse en el maizal por entre los alambres y destrozaban las plantas antes que madurase el grano.
El Diablo tras de un rosal, Sin la vieja apareció.. ―¡A la cuenta la largó Jediendo entre algún maizal! ―La rubia, en vez de acostarse Se lo pasó en la ventana, Y allí aguardó la mañana Sin pensar en desnudarse.