magnate


También se encuentra en: Sinónimos.

magnate

(Del bajo lat. magnates.)
1. s. m. y f. Persona que ocupa una posición destacada por su riqueza, influencia y poder conoce a los magnates del mundo del cine. potentado
2. HISTORIA Denominación que en la edad media se daba a los miembros de la alta nobleza o a los dignatarios del reino.

magnate

 
m. Persona muy principal, por su cargo o su poder.

magnate

(mag'nate)
sustantivo
persona poderosa del mundo del comercio o la industria un magnate de los bienes raíces
Sinónimos

magnate

sustantivo masculino
Traducciones

magnate

Magnat

magnate

magnat

magnate

magnate

magnate

magnata

magnate

قطب

magnate

магнат

magnate

magnát

magnate

SMFtycoon, magnate
un magnate de la prensaa press baron
los magnates de la industriaindustrial magnates
Ejemplos ?
Y siente la carroza del magnate Rodar, y se estremece a su carrera, Y soldados que marchan al combate Que equipados de farsa los creyera.
dijo jamás quiénes fue- ron sus padres; que rehuía hablar de su linaje y familia; que, en sus treinta y cuatro años de residencia en México, nimca escribió cartas á sus deudos de España; y que, en la distin- ción y cultura de sus modales, se revelaba el hombre de es- clarecida alcurnia.— Mi patria es el cielo y mi padre es Dios— fué la respuesta que diera en una ocasión, para satisfacer la impertinente curiosidad de un magnate.
El campo habita, o allá donde el magnate entre armados satélites se mueve, y de la moda, universal señora, va la razón al triunfal carro atada, y a la fortuna la insensata plebe, y el noble al aura popular adora.
En rivales esfuerzos combinados, cada brazo se emplea en tan santa patriótica tarea, que iguala razas, nivelando estados: que el corazón peruano es el que late en el pecho del pobre a quien tiñe la faz ébano o cobre, y en el del blanco y rico y del magnate; y hoy contra el desdeñoso orgullo insano y proceder perverso y la codicia pérfida española, es el Perú vastísimo coloso de rostros ciento de color diverso, de blancas, negras y amarillas manos, pero de un corazón y una alma sola.
El palacio de un magnate convertido en corral de vecindad; la casa de un alfaquí habitada por un canónigo; una sinagoga judía transformada en oratorio cristiano; un convento levantado sobre las ruinas de una mezquita árabe, de la que aún queda en pie la torre; mil extraños y pintorescos contrastes, mil y mil curiosas muestras de distintas razas, civilizaciones y épocas compendiadas, por decirlo así, en cien varas de terreno.
En vez de tan vil lugar, Si fueras un potentado, Sepulcro te hubieran dado Delante del mismo altar. Porque al magnate altanero Le dan virtud y oraciones El oro de sus blasones, Y su fortuna primero.
Tú que le dejaste ya, Cuya voz no se alzará, Cuya sombra quedó aquí. ¿Qué piensas de ese magnate Que ha perdido el sol de un día Embriagado en una orgía Mientras su nación combate?
El palacio del magnate estaba a la disposición del administrador general; y por ostentación, por vanidad o por lo que fuese, haciendo un paréntesis en su vida de fonda, Anchoriz se fue a vivir al gran caserón de Ardanzuelo.
En medio de la nave y rodeado de cirios estaba el ataúd donde yacía el magnate, amortajado con el hábito de los caballeros de Santiago, calzada espuela de oro y guantelete de hierro.
Las autoridades no se atrevían a declararse abiertamente contra el magnate, y dieron tiempo al tiempo, que a la postre todo lo calma.
¿Y se calman los ánimos, se refrenan los odios o se conjuran los desencadenados elementos que hoy conmueven a la situación porque se instale en Madrid un magnate más o menos?
Desde muy niño, desde el albor de su vida, de que no tenía sino muy confusas memorias, se había criado en el castillo del terrible don Fruela, poderoso magnate de la montaña.