Ejemplos ?
Al proxeneta se le conoce también como chulo, rufián, padrote, chulapo, maipiolo y caficho; cuando es mujer se suele llamar madama, matrona o madrota.
La Supermana: Superheroína trasngénero, originaria del Planeta Tacón que vino a salvar las vidas de las mujeres "humilladas, ultrajadas, vilipendiadas y embarazadas a huevo", que han tenido un mal destino. Recurrentemente, aparece la mamá/papá/quimera de la supermana, La Super Madrota.
Lo que hace trascender este filme es, ya lo han dicho otros, la subversiva inversión de los valores morales que propone, su radical negativa a lanzar una moraleja edificante, su voluntad de ridiculizar el mito fílmico de la madre abnegada (es infiel la mamá de Ninón, su suegra es la "madrota" que vendió su virginidad) y la magnética presencial sensual/sexual de Ninón Sevilla que volvía locos a todos los hombres que aparecen en el filme y que volvió locos a los cinecríticos franceses de Cahiers du Cinéma, que escribieron algunas de las páginas más ardientes que hayan sido dedicadas a cualquier actriz mexicana en esa revista.
Aventurera tiene los ingredientes industriales perfectos que amarran a la cinta al género del Cine de rumberas de los años 40/50 del siglo pasado: cinco intermedios cantados (con las voces de Ana María González y Pedro Vargas), tres imposibles números musicales (creados por la propia Ninón, nada menos), una historia emblemática de inocencia mancillada por la perversión y un cuadro actoral que, a esas alturas, ya coqueteaba con la leyenda: Andrea Palma, la prostituta que se convirtió en La mujer del puerto (Boytler y Sevilla, 1934), la cabaretera a fuerzas que soñaba con despertar en un Distinto Amanecer (Bracho, 1943), es ahora, ya vieja, una desalmada "madrota" que se disfraza de madre abnegada y viceversa...
- Secretario de Gobierno estatal, licenciado Fidel López. Guillermo Gil - El cura Pérez. Isela Vega - La madrota Doña Lupe. Salvador Sánchez - Secretario municipal Carlos Pek.
XIII No quisiera morir, pero tendré que hacerlo dejando a la madrota vida entre sus tientos, sin hacerle más los amores en exceso; reconociendo sus engaños parturientos en el breve instante de sus goces violentos; sabiendo, ¡siervos!, cual ustedes fui su juego, vieja diversión de engreídos putañeros; porque harta de exprimirme y de ella yo poseso, me habrá de arrojar fastidiada de su lecho, sobre agotada de vibrar en tanto encierro, mientras la muerte, gran mirona de mis huevos, lúbrica me hará la delicia de sus huesos.