Ejemplos ?
Yo la miré todavía severo: —Era un vago hablar, Hermana Maximina. —¿Y por qué deseaba ver a la Madre Superiora? —Para recordarle un ofrecimiento que me hizo y del cual se ha olvidado.
Ana Ni yo. Inés Además nos está prohibido acercarnos a esa celda. Valentina No tiene para qué saberlo la madre Superiora. Inés ¿Dónde está?
Sor Jimena salió arrastrando los pies, encorvada y presurosa. Los ojos de la Madre Superiora la miraron salir llenos de indulgente compasión: —¡Pobre Sor Jimena, ha vuelto a ser niña!
Cándida ¡Falta nos hace compañía! Todas ¡Felices noches, madre Superiora. (Van entrando de dos en dos.) La Superiora Hasta mañana, hijas mías, hasta mañana si Dios quiere.
Inés ¿No habéis oído las campanas? La Superiora Sí, he oído campanas, pero no sabía dónde. Varias ¡Ay, madre Superiora! La Superiora (Temblando.) ¡Valor, valor!
Escena Última Dichos, LEONARDO, TOMILLO y seis ARCABUCEROS con armas. Leonardo ¿La madre Superiora? La Superiora Servidora vuestra.
Con el rey hechizado, desaparecen de España la superstición y el fanatismo. Creedme, madre Superiora, la reclusa que ocupaba esa celda será la última bruja.
La Madre Superiora calló poniendo atención a unos pasos lentos y cansados que se acercaban corredor adelante, y quedó esperando vueltos los ojos a la puerta, donde no tardó en asomar una monja llena de arrugas, con tocas muy almidonadas y un delantal azul: En la frente y en las manos tenía la blancura de las hostias: —Madrecica, esos caballeros venían tan cansados y arrecidos que les he llevado a la cocina para que se calienten unas migajicas.
Tomillo Bien decíamos nosotros. Magdalena ¿Qué es lo que decíais? Tomillo Decíamos que el mundo está perdido, madre Superiora. Magdalena Sí, eso decíamos.
Tomillo (Con la mayor naturalidad.) Pues el exorcizador que venga a exorcizarla, buen exorcizador será. Escena X Dichos y las EDUCANDAS. Inés ¡Madre Superiora! ¡Madre Superiora!
Tomillo (Separándose de la puerta.) Ya ha terminado. La Superiora Gracias a Dios. Leonardo Madre Superiora, podéis estar tranquila. Esa infeliz está ya en el camino de la salvación.
En que se copia una sentencia que puede arder en un candil «En cuanto a doña Leonor Michel, receptora de especies furtivas, la condeno a que sufra cincuenta azotes, que le darán en su prisión de mano del verdugo, y a ser rapada de cabeza y cejas, y después de pasada tres veces por la horca, será conducida al real beaterio de Amparadas de la Concepción de esta ciudad a servir en los oficios más bajos y viles de la casa, reencargándola a la madre superiora para que la mantenga con la mayor custodia y precaución, ínterin se presenta ocasión de navío que salga para la plaza de Valdivia, adonde será trasladada en partida de registro a vivir en unión de su marido, y se mantendrá perpetuamente en dicha plaza.