macró

macró

s. m. argot Persona que recibe parte de las ganancias de una prostituta a la que controla. proxeneta
Traducciones

macró

قواد

macró

alfons

macró

Zuhälter

macró

جاکش, کس‌کش

macró

sutenööri

macró

souteneur

macró

strici

macró

뚜, 뚜쟁이

macró

pooier

macró

alfons, sutener

macró

cafetão, proxeneta, safado

macró

peşte, proxenet

macró

cутенёр

macró

pasák

macró

hallick

macró

buzi

macró

SM (Cono Sur) → pimp
Ejemplos ?
En sus orígenes, el lunfardo también tuvo aportes provenientes de Francia, especialmente del argot francés (por ejemplo, las palabras brema, franelear, griseta, macró) Sorbet, Piotr: "Contribución al estudio de la influencia francesa en el español de Argentina: los galicismos lunfardescos", Variación, contraste, circulación.
Salieron el Astrólogo y el macró un instante, luego regresaron, y al despedirse en la puerta de la quinta Erdosain volvió la cabeza para mirar al hombre gigantesco, que con el brazo encogido les hacía los gestos de un saludo.
¡ Ah, si supiera el interés que tenía en conocerlo! Me decía: Este debe ser un macró extraño. Claro está que de cien mil individuos que como usted viven de las mujeres se encuentra uno de su forma de ser.
Recién después de lanzada esta pregunta Erdosain comprendió que acababa de decir una tontería. El macró lo miró un segundo, y repuso: –Escúcheme bien.
El Rengo, además de cuidador, tenía sus cascabeles de ladrón, y siendo "macró" de afición no podía dejar de ser jugador de hábito.
Erdosain examinaba ahora al Rufián Melancólico. Así lo llamaba el Astrólogo, porque el macró hacía muchos años había querido suicidarse.
Si mañana me viniera a ver un médico y me dijera: la Vasca se muere dentro de una semana la saque o no del prostíbulo, yo a la Vasca, que me ha dado treinta mil pesos en cuatro años, la dejo que trabaje los seis días y que reviente el séptimo. La voz del macró había enronquecido.
–Es claro... El Astrólogo se volvió al macró y dijo: –Usted ya sabe que cuento con mil pesos. Esa es la base de todos mis proyectos.
pero más bien asexuales; de allí que esa frialdad con que examinan las cosas causa una impresión agria. El Rufián Melancólico me contaba que en su larga carrera de macró había conocido muy pocas prostitutas de cabello rojo...
Todo hay que enseñárselo. Caminaban junto a los bardales, y en el dulce atardecer las palabras del macró abrían un paréntesis de estrañeza en Erdosain.