Ejemplos ?
Toda la alcoba sufría con sus ojos llenos de alas. La luz, maciza, sepulta pueblos en la arena parda, o descubre transitorio coral de rosas y dalias.
-Entonces, patrón, la Virgen se acordó de mí, tal vez porque en Andacollo le llevé a su altar un candelabro de plata maciza del alcance de la Colorada.
Dice la tradición que fue entonces cuando sacó un trozo de plata maciza que pesaba casi tres arrobas y que tenía la forma perfecta de una cabeza de toro, curiosidad que, con un memorial bien parlado, envió de regalo al rey.
Este viejo era de la misma masa de un avaro que murió en Potosí en 1636, el cual dispuso en su testamento que su fortuna se emplease en hacer un excusado de plata maciza para uso del pueblo, y que el resto se enterrase en el corral de su casa, poniendo de guardias a cuatro perros bravos.
—Está a mitad—respondió la aludida, que era una criolla maciza vestida a lo hombre, con las greñas recogidas hacia arriba y ocultas bajo un chambergo incoloro de barboquejo de lonja sobada—.
Su cadena de reloj era tan maciza, que se me ocurrió pensar que para sacarla del bolsillo necesitaría un brazo de oro tan robusto como los que se ven en las muestras de los batidores de oro.
La escalera era alta y ancha, con una balaustrada de madera maciza y tallada; por encima de las puertas se veían cornisas adornadas de flores y frutas; las ventanas eran grandes; pero todos aquellos restos de antiguas grandezas estaban en ruinas.
Hablando de las minas de plata, cuenta el mismo autor anónimo que un minero de San Antonio de Esquilache, asiento de Chucuito, al retirarse del trabajo arrendó su mina por mil cuarenta pesos diarios; que en la mina de Huacullani la libra de metal sólo tenía cuatro onzas de tierra, siendo plata lo restante, y que allí se encontró la célebre mesa de plata maciza al cuyo alrededor podían comer cien hombres holgadamente.
Un rumor sordo, como de rompientes lejanas, desembocaba por aquellos huecos en oleadas cortas e intermitentes: chirridos de ruedas, voces humanas confusas, chasquidos secos y un redoble lento, imposible de localizar, llenaba la maciza bóveda de aquella honda caverna donde las tinieblas limitaban el círculo de luz a un pequeñísimo radio tras el cual sus masas compactas estaban siempre en acecho, prontas a avanzar o retroceder.
Las paredes de la sala eran de estuco blanco sobre un fondo celeste; la sillería y sofá, de ébano con adornos de plata maciza, y forros de gro de Tours celeste.
IV La cabaña se veía impresionante desde lejos, pues con sus dos pisos de altura, su tejado de doble agua y unos torreones de maciza piedra volcánica, la hacían parecer a aquellas viejas mansiones de la época virreinal.
Y éstos, atreviéndose, al fin, a entrar, vieron lo que había sucedido, y los artesonados del templo gimieron, y ellos mismos rasgaron sus vestiduras de alto abajo. Y no encontraron el cuerpo de Zacarías, sino sólo su sangre, maciza como una piedra.