machado


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con machado: Antonio Machado

machado

s. m. Hacha que sirve para cortar madera cogió el machado y se adentró en el bosque.

machado

 
m. Hacha para cortar madera.
Sinónimos

machado

sustantivo masculino
Traducciones

machado

hatchet

machado

SMhatchet
Ejemplos ?
Bazerque, Química Bujalance, Celio Roda y el arquitecto Pérez Larrañaga, Dibujo, Goldaracena Instrucción Cívica, Física Riva Zuchelli, Acosta y Lara y el doctor Muiños, Adrián Machado y la Sta.
A lo largo de la propuesta que hoy presentamos, se refleja la marcha de más de dos siglos de resistencia y de 13 años de un pueblo en Revolución y se convoca a todos los que quieren Patria a seguir andando por la senda del Socialismo, bajo la máxima que nos dejó la poesía de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” .
Y no aparecerá aquello que apareció cuando Machado, que salieron los pseudorrevolucionarios a pedir que les regalaran las notas y les regalaron los títulos, porque esos les hacen daño a la patria.
Si el pueblo fue quien sufrió los horrores de estos siete años, el pueblo es quien tiene que preguntarse si dentro de 10 o dentro de 15, o de 20 años, él, y sus hijos, y sus nietos, van a seguir sufriendo los horrores que ha estado sufriendo desde su inicio la República de Cuba, coronada con dictaduras como las de Machado y las de Batista (APLAUSOS PROLONGADOS).
El resultado fue este: a las 24 horas estaban desarmadas todas las guarniciones de la república (APLAUSOS). Creyeron que iba a repetirse la misma historia de Machado.
Viene la revolución contra Machado, se derroca la tiranía de Machado; pero, ¿qué pasa?, pasa algo de lo que quisieron que ocurriera aquí: vino un general de los de Machado y le dijo a Machado que se tenía que ir, o Machado más bien llamó al General y le dijo que ya era imposible y que él se iba —como fue lo que pasó aquí—, y entonces pusieron a un tal Carlos Manuel de Céspedes, hijo muy ilustre del Padre de la Patria, pero que no era más que eso, el hijo del Padre de la Patria (RISAS).
Quedó intacta la fuerza a la caída de Machado; los mismos soldados, que posiblemente andaban persiguiendo a los estudiantes y asesinando ciudadanos, eran después los que andaban persiguiendo a los esbirros.
–Pues le he oído contar a Manuel Machado, el poeta, el hermano de Antonio, que una vez le llevó a don Eduardo Benoit, para leérselo, un soneto que estaba en alejandrinos o en no sé qué otra forma heterodoxa.
Se lo leyó y don Eduardo le dijo: «Pero ¡eso no es soneto! ...» «No, señor –le contestó Machado–, no es soneto, es... sonite. » Pues así con mi novela, no va a ser novela, sino...
Y estos revolucionarios no iban a ser como los revolucionarios aquellos de “pacotilla” que tiraron cuatro tiros cuando Machado y se pasaron veinte años diciendo que eran revolucionarios, y que les dieran “botellas” y que les dieran puestos (APLAUSOS).
En mi espera, eso tan parecido al vicioso naipe solitario, jamás perdí la esperanza, aunque a veces la vi tan huidiza como una liebre en campo abierto y, en los instantes de mayor desconcierto e impaciencia, en las pausas que alimentaban de aire la desesperanza e incluso el estupor, siempre busqué cobijo a la sombra de Tirso de Molina y de Antonio Machado, aquellos dos hábiles prestidigitadores de la palabra cuando, prestando oídos al saber popular, decían que el que espera, desespera: ¡qué verdad tan verdadera!
El caso es que don Pedro Machado, riéndose como un loco para sus adentros, los llamó al orden con aquel vozarrón que tiene, y enseguida principió a aconsejarlos.