mórbido

(redireccionado de mórbida)
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mórbido, a

(Del ital. morbido < lat. morbidus, enfermizo.)
1. adj. Que es blando, suave y delicado.
2. Que puede producir una enfermedad. malsano
3. Que padece una enfermedad. enfermo

mórbido, -da

 
adj. med. Que padece enfermedad o la ocasiona.
Blando, muelle, delicado, suave.
Sinónimos

mórbido

, mórbida
Traducciones

mórbido

morbós

mórbido

hřbitovní, morbidní

mórbido

morbid

mórbido

epäterve

mórbido

morbide

mórbido

kóros

mórbido

morboso

mórbido

不健全

mórbido

chorobowy

mórbido

mórbido

mórbido

morbid

mórbido

morbidan

mórbido

sjuklig

mórbido

hastalıklı

mórbido

病的

mórbido

المهووسين

mórbido

病態

mórbido

morbid

mórbido

חולני

mórbido

병적인

mórbido

ADJ
1. (= enfermo) → morbid
2. (= suave) → soft, delicate

mórbido -da

adj morbid
Ejemplos ?
No era delgada ni pálida, sino fresca y mórbida, como suelen ser las hijas de Marineda; fina pelusa suavizaba su tez; sangre juvenil y pura coloreaba sus mejillas, y sus ojos verdosos y límpidos eran como dos «pocitas» de agua de mar en que se refleja el cielo.
Cáenla en la mórbida cintura, en grupos que sujeta el cinturón, los pliegues de la blanca vestidura, que agita ligerísima en redor.
Y frente por frente al viejo destacábase Dolores, una hermosa plenitud de la vida a la que la maternidad no había logrado hurtarle turgencias y valentías en el seno, ni esbeltez en la cintura; una hermosa plenitud de ojos enormes de córnea azulada, en que las pupilas negrísimas y luminosas parecían dormir eternamente un sueño lánguido y voluptuoso; una hermosa plenitud, alta, mórbida, ondulante, de sonrisa picaresca, de pelo abundoso, de cuello tornátil, de frente amplia y noble y de voz de ritmo susurrante y desmayado.
Cebé mi espíritu con la visión marina, puse en la caserina de mi fantasía los cinco tiros de cinco sonetos, curé mi cansancio, laxé mis nervios, aspiré el yodo, reposé en la arena mórbida; di a tu lenguaje media hora de locuacidad y de recreo, paladée un cocktail, vi las pupilas de los barcos rielar en las oscuras aguas, narré viajes, hablé de lejanos días confortables y volvimos a la capital con los zapatos deslustrados y el alma plácida y transparente.
e colocó Soledad delante de un espejo que, según ella, padecía de salpullío, llevóse las manos a la cabeza, y momentos después desbordábasele el pelo por los curvos hombros y por la mórbida espalda en guedejas negrísimas y relucientes.
Mientras esto hacía, el dragón de un flanco le acariciaba las piernas y el otro le hacía cosquillas en el seno, cuando ya no era que le pellizcaba alguna forma más mórbida, diciendo: “luna llena!”.
VEINTE Artesano corazón que te has quemado en la hoguera, otra vez última, de la rima patrañera y el ripio sin dolor, consumido en la madera de tu absurda compulsión, deja de labrar piruetas en la mórbida caldera del amor y olvídate la oferta que en un marketing siniestro te confunde en los mercados de las urbes de cartón.
Ella, rubia, esbelta -con esa ondulosa y mórbida esbeltez de las parisienses-, vestida de paño flexible, cenizoso, tocada con un sombrerón del cual se escapaban inquietas dos alas blancas de ave, extendió la servilleta sobre las rodillas de él -joven, moreno, de una palidez biliosa, algo cejijunto-, en aquel momento sonriente y bien dispuesto ante la perspectiva de la comidita de colegiales.
A diferencia de la mórbida interpretación nihilista maníaca de la muerte de la teoría, la nuestra intenta minarla con estrategias útiles en la continua "revolución de la vida cotidiana": lucha que no ha de cesar ni con el último fracaso de la revolución política o social porque nada excepto el fin del mundo puede traer ni el fin de la vida cotidiana, ni nuestra aspiración por las cosas buenas ni por lo Maravilloso.
¡Feliz tú, muerta ideal que llevaste del Universo una visión intelectual y artística y a quien el amor por la belleza y el pudor femenino impidieron que el entusiasmo por la vida y las curiosidades insaciables se complicaran con sensuales fiebres de goce, con la mórbida curiosidad del mal y del pecado, con la villanía de los cálculos y de las combinaciones que harán venir a las manos y acumularán en el fondo de los cofres el oro, esa alma de la vida moderna!
El vecino de al lado se quejaba del aire gélido de la puerta contigua, así que le ayudé aacondicionar unas pesadas cortinas para obviar el problema. Una especie de creciente temor, de forma estrafalaria y mórbida, parecía poseerle.
La chica se hizo un ovillo de terror irracional, indefensa ante la rabia de los acólitos blasonados; su cara tachonada de orquídeas apretada entre sus hinchados senos mientras cerraba fuertemente sus curvas pestanas esperando abrirlas y encontrarse a sí misma despertando de una pesadilla mórbida.