lunes

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lunes

(Del lat. dies lunae, día de la luna.)
1. s. m. Día de la semana, entre el domingo y el martes.
2. cada lunes y cada martes loc. adv. coloquial Con frecuencia, a cada momento, todos los días cada lunes y cada martes me pide que le compre un perro.
NOTA: En plural: lunes

lunes

 
m. Segundo día de la semana.

lunes

('lunes)
sustantivo masculino
día de la semana entre el domingo y el martes Odio los lunes.
Traducciones

lunes

Monday

lunes

dilluns, maandag

lunes

الإثنين, الْإِثْنَيـنُ

lunes

понеделник

lunes

pondělí

lunes

mandag

lunes

Montag

lunes

lundo

lunes

esmaspäev

lunes

maanantai

lunes

lundi

lunes

יום שני

lunes

ponedjeljak

lunes

hétfő

lunes

lunedi

lunes

senin

lunes

mánudagur

lunes

月曜日, げつようび

lunes

월요일

lunes

dies lunae

lunes

maandag

lunes

mandag

lunes

luni

lunes

pondelok

lunes

ponedeljek

lunes

понедељак

lunes

måndag

lunes

วันจันทร์

lunes

thứ hai

lunes

星期一

lunes

SM INVMonday
hacer San Lunes (LAm) → to stay away from work on Monday
no ocurre cada lunes y cada martesit doesn't happen every day of the week
V tb sábado
Ejemplos ?
-Entonces es con Joseito con quien se ha casao la del Romero. -Er lunes por la mañana se casó con él, que los casó er cura de la Ermitica.
Ruiz se quedó con las manos olvidadas en los cordones de la bota al mirar el contraído semblante de Benegas: -¿Qué te ha dicho Muza? -El lunes verá al coronel.
El primer alumno que el doctor en decretales, micer Miles d'Isliers, veía llegar cada lunes por la mañana, sofocado, al abrirse las puertas de la escuela del Chef-Saint-Denis, era Claude Frollo.
Hasta el lunes siguiente habrá de reanudarse y en donde unas horas antes todo era ruido, agitación, movimiento, rugir de aparatos mecánicos, constante ir y venir de trabajadores, reina complaciente la calma con su séquito de tristezas fatigadas.
Muza se dejó caer sobre los cojines, y respondió: -Hasta el domingo estaré en mi finca de Guedina. El lunes, si no me has pagado, veré a tu coronel.
El lunes amaneció claro, pero no de suerte que se viese el sol, y a las tres de la tarde obscureció de todo punto, y por no estar el reloj concertado, como no lo andaba nadie, se entendió era de noche y se tañó a oración.
Que vean que nosotros nos sacrificamos y que nosotros no pedimos rebaja de tiempo de trabajo; nosotros vamos a pedir de aumento, si es necesario, 24 ó 22 horas de trabajo, por dos de descanso, sin domingos, sin lunes y sin nada.
La Asamblea Legislativa será un cuerpo con carácter continuo durante el término de su mandato y se reunirá en sesión ordinaria cada año a partir del segundo lunes de enero.
Sí, te casarás con nuestra hija. -Desde luego -asintió el Rey-. Será tuya el lunes por la mañana -. Lo tuteaban ya, considerándolo como de la familia.
Y ya que hemos aludido al Mensaje leído por Artigas ante el Congreso de “Las Tres Cruces” aquí parece de oportunidad puntualizar sin más demora que esta meditada y elocuentísima pieza, y asimismo las “Condiciones” fijadas por el Congreso en su sesión de lunes 5 de abril para la validez del reconocimiento que harían los Orientales – pueblo y ejército – de la supremacía de la Asamblea General Constituyente reunida entonces en Buenos Aires fueron divulgados por primera vez entre nosotros en el año 1856 por el joven y malogrado escritor (fervoroso artiguista cuando todavía era difícil serlo) José Pedro Pintos en el diario “La República” que entonces redactaba.
El semblante permitía la semblanza, el ensamble, el ensamblado; la discriminación: no es mi semejante; y se marcaban los días en la semana : el día de la luna, lunes, blanco como la luna; el martes, día de Marte, rojo como la guerra y los signos se sistematizaban, designaban, señalaban : por la señal de la santa cruz; y en los blasones se veían las señas, los signos, de lo aristocrático o de lo común; de la prosapia o de los senza nobilitate, marcados como S.
Tomó de nuevo a llover ceniza, causando desconsuelo porque, según las señales que había, no parecía cesaría la tormenta hasta la última destrucción de la ciudad, y más que hasta entonces se ignoraba la causa de tan prodigiosos y espantables efectos. Lunes amaneció más claro, y a las ocho se tomó a cerrar, de manera que hasta las tres de la tarde parecía de noche y fueron necesarias lumbres, aunque no como el domingo antes.