loza


También se encuentra en: Sinónimos.

loza

(Del lat. lautia, ajuar proporcionado a un huésped.)
1. s. f. Barro fino, cocido y barnizado con el que se hacen platos, tazas y demás componentes de la vajilla conservo la vajilla de loza de mi abuela.
2. Conjunto de platos, fuentes, tazas y otros útiles de este material, empleados para el servicio de la mesa sacó la loza para limpiarla .
3. loza dura Aquella cuya pasta contiene feldespato y es dura, fina y opaca. semiporcelana
4. loza fina Cerámica de pasta blanca y fina, revestida de un esmalte transparente.

loza

 
f. Barro fino cocido y barnizado, de que están hechos platos, tazas, etc.
Conjunto de estos objetos.

loza

('loθa)
sustantivo femenino
conjuntos de objetos realizados en barro fino cocido y barnizado la loza blanca
Traducciones

loza

SF
1. (= vajilla) → crockery
hacer la lozato wash up
2. (= cerámica) → pottery
loza finachina, chinaware
Ejemplos ?
-¡Silencio!- dice una moza que encendida de ira va. - Aquí soy la cocinera y todos a cocinar. Vuelva a su lugar la loza. Hágase en la hornaza el pan.
Y en verdad digna es de verso y prosa la blanca mesa, la blanca loza, la porcelana de albo matiz, los cuchicheos, los tenues corros y el agua alegre que salta a chorros por una enorme llave matriz.
De Belgrano no queda sino un Vástago ilustre, en una virgen educada en el seno de su familia, que lleva sus facciones y que tanto recomendó en su agonía. Sus restos fueron depositados, sin pompa, baja sencilla loza, en el atrio de la Iglesia más cercana á su morada.
pegó en el suelo, se hizo añicos y un pedazo de loza fue a lastimar al gato, que saltó a la calle todo erizado y con la cola tiesa, a tiempo que pasaba Salustiano Gancedo, que, como ustedes saben, por chismes y envidias nada más, siempre ha andado a tirones con Bermúdez.
Cuando el calor fue suficiente, puso sobre los hierros la tetera con agua para el mate y yendo hacia la cama desenvolvió el paquete y colocó su contenido, una libra de hierba y otra de azúcar, en un extremo del banco donde ya estaba el pocillo de loza desportillado y la bombilla de lata.
Tiene la casita para los árboles de hierro consabidos de su jardín sesenta macetas o floreros de loza de diversos colores y de una figura graciosa y elegante; cada una de poco menos de media vara de alto, o tal vez más, porque al hacerla se encontró que puestas en elevación no podrían aparecer graciosas si tuviesen menor altura.
-Pues ¿cómo la llaman por toda la ciudad -dijo Lope- la fregona ilustre, si es que no friega? Mas sin duda debe de ser que, como friega plata, y no loza, la dan nombre de ilustre.
En otra silla está la loza, mucha loza y muy fina, y en cada plato una fruta pintada: un plato tiene una cereza, y otro un higo, y otro una uva: da en el plato ahora la luz, en el plato del higo, y se ven como chispas de estrella: ¿cómo habrá venido esta estrella a los platos?: «¡Es azúcar!» dice el pícaro padre: «¡Eso es, de seguro!»: dice la madre, «eso es que estuvieron las muñecas golosas comiéndose el azúcar».
Tiene la casita una hermosísima mesa de caoba inglesa para comer en número considerable de personas; y su servicio completo de manteles, servilletas, cucharas, tenedores, y cuchillos de todas clases, así como un servicio completo de loza y cristales para comida, dessert, café, té y helados, inclusive tarros de estaño a la parisiense (que no están sujetos a agujerearse como los de lata que se usan en Chile) para helar, y moldes para helados.
En la actualidad se editan en Machala: el Inter diario "El Día", del señor Agustín Romero; El Quincenario "El País", del señor Ponciano Fernández Serrano, y el Quincenario "El Independiente", de los señores Jaime Walter García Loza y Tito Fernández Márquez.
El rincón, allá contra la pared, es el cuarto de dormir de las muñequitas de loza, con su cama de la madre, de colcha de flores, y al lado una muñeca de traje rosado, en una silla roja: el tocador está entre la cama y la cuna, con su muñequita de trapo, tapada hasta la nariz, y el mosquitero encima: la mesa del tocador es una cajita de cartón castaño, y el espejo es de los buenos, de los que vende la señora pobre de la dulcería, a dos por un centavo.
Hay visitas, por supuesto, y son de pelo de veras, con ropones de seda lila de cuartos blancos, y zapatos dorados; y se sientan sin doblarse, con los pies en el asiento: y la señora mayor, la que trae gorra color de oro, y está en el sofá, tiene su levantapiés, porque del sofá se resbala; y el levantapiés es una cajita de paja japonesa, puesta boca abajo: en un sillón blanco están sentadas juntas, con los brazos muy tiesos, dos hermanas de loza.