Ejemplos ?
la paciencia! El pobre padre se alejó llorando, y a poco desapareció. Media hora había transcurrido, empleada por los ladrones en jurarse unos a otros no decir nunca a su capitán que habían perdonado la vida a un hombre, cuando de pronto apareció Parrón, trayendo al segador en la grupa de su yegua.
¡Justifícase, por consiguiente, que, al sentir que me muero, le haya llamado a usted para despedirme, y que, con las manos cruzadas, y llorando por la última vez en mi vida, le diga a usted, desde el borde del sepulcro: "¡Capitán: sea usted el tutor, sea usted el padre, sea usted un hermano de mi pobre huérfana!...
Y desdeñando ofertas y llorando sus pesadumbres en los brazos de su vieja, ganándose el sustento en el corralón de Los Cristos seguía Rosario, cuando una noche en que, rendida por el trabajo y acongojada por la enfermedad del Cachete, de la cual desde un principio había tenido noticia, dormitaba reclinada contra la pared sin osar hablar a su madre de lo que le dolía en el corazón, empujó suavemente la puerta de la sala el Cachiporra y sin, en aquella ocasión, solicitar el necesario permiso, colóse de rondón en ella, con el sombrero encasquetado hasta casi los ojos, las manos en los bolsillos de la cien y cien veces zurcida chaqueta y la cara triste y la expresión meditabunda.
Se besaron, y la muchacha, llorando, le dio una rosa después de haber estampado en ella un beso tan intenso y sentido que la flor se abrió.
Esto era lo que queríamos culminar el año pasado, ese año de tanta felicidad y, al mismo tiempo de tanto dolor para quien les habla. Pero la vida es así, con dolores y con alegrías, nadie siempre puede estar todo el día saltando y cantando ni tampoco llorando.
- una anciana se acercó hasta la Magdalena que interrumpió el llanto para entre hablar... - Es una desgracia larga de contar. - y seguía llorando. - ¿Se le ha muerto algún familiar?
Lo cual todo lo dijo llorando con las mayores lágrimas y suspiros que un hombre podía manifestar y así mismo todos aquellos señores que le estaban oyendo lloraban tanto, que en gran rato no le pudieron responder.
El canto primitivo que dices al silencio Y la historia sonora que cuentas al ramaje Los comenta llorando mi corazón desierto En un negro y profundo pentágrama sin clave.
¿Tendrás por más dichoso a Mecenas, a quien estando ansioso con los amores, y llorando cada día los repudios de su insufrible mujer, se le procuraba el sueño con blando son de sinfonías que desde lejos resonaban?
Ella estará lejos. Ella estará, tal vez, mirando a la cristalina estrella que mirábamos llorando. ¡Qué no diera, qué no diera yo por saber si ella piensa, mirándome, en la quimera de nuestra pasión intensa!
El niño lanzó una exclamación de asombro, dio media vuelta y escapó sin saber qué dirección tomaba, llamando a su madre con gritos inarticulados, llorando, tropezando, con su tierna piel cruelmente desgarrada por las zarzas, su corazoncito palpitando de terror, sin aliento, enceguecido por las lágrimas, perdido en el bosque.
-¡Generala! -exclamó el Marqués, llorando a lágrima viva- ¡Permítame besarle la mano! -¡Y permite, querida mamá, que yo te abrace llena de orgullo!